Universidad y Europa
Tras haber pasado un periodo de intenso trabajo para aprender primero el espíritu de Bolonia y para poner en práctica después una reforma universitaria que abandona las licenciaturas tradicionales y las sustituye por grados y másteres, ya tenemos elementos de juicio suficientes para decantarnos en un sentido o en otro. El proceso, que se produjo cuando todavía no había hecho acto de presencia la crisis, fue cuestionado desde el principio porque conllevaba una clara mercantilización de la Universidad, ahora esa mercantilización es un hecho.
Por un lado, se matriculan menos alumnos porque la subida de tasas ha hecho mella en la maltrecha economía de muchos; segundo, desde distintas instancias, fundamentalmente el Ministerio, se está abogando por suprimir titulaciones, facultades, departamentos y se está haciendo. El espíritu de Bolonia, en teoría, es precioso, en la práctica conduce a la eliminación de la enseñanza superior pública en España. Nosotros, que tenemos una universidad joven (si la comparamos con Salamanca o Granada), que hemos invertido tanto dinero, tanto trabajo y tantas ilusiones, estamos en el aire. No olvido, por otra parte, que hay universidades decanas (Universidad de Valladolid, Universidad Politécnica de Cataluña, etcétera) que están sufriendo los llamados “recortes”. En Jaén esto tiene una importancia más destacada si cabe que en otras ciudades, estamos en la provincia española con más paro en la que además del olivo solo hay dos empresas que merezcan el nombre de tales: una pública, la Universidad, y otra privada, Heineken.
Genara Pulido es profesora de Universidad