UNIA-. Philipp Tagg: “Hace falta una educación musical”

Inma Soria / Baeza

La música es un elemento más del lenguaje de los medios audiovisuales y aporta mucha información a las imágenes. Para el investigador y profesor Philipp Tagg, hay que  educar al espectador para que sea crítico con lo que escucha en el cine o la televisión.
El profesor de Musicología Philipp Tagg es experto en ritmos populares, y explicó a los alumnos del curso que sobre esta temática se imparte en la sede baezana de la Universidad Internacional de Andalucía la importancia que para él, tienen estilos populares como el rock o el pop para entender el significado de la música.

    24 ago 2012 / 10:08 H.

    En sus argumentos, partió de la base de que “todo el mundo es capaz de entender la música que aparece en los medios audiovisuales”, por lo que abogó por su integración en la enseñanza. “No solo se busca obtener grandes intérpretes, sino que la gente alcance algunas capacidades rítmicas, porque cualquiera puede acceder a este tipo de lenguaje y ser críticos con lo que escuchan”. Para Tagg la música está muy presente en el cine, la televisión, internet y los videojuegos; tal es así que comentó que “está calculado que cada persona oye música cuatro horas al día, y dos de ellas estos sonidos proceden de los medios”. 
    Philipp Tagg, que en la actualidad es profesor invitado en las universidades británicas de Huddersfield y Salford, señaló que uno de los aspectos más interesantes para el estudio es la relación que existe entre imágenes y la música, ya que esta, generalmente, permanece “invisible” para el espectador. “Nos dejamos llevar por lo visual, y la música queda enterrada y dirige nuestras emociones y simpatías hacia lo que vemos”, dijo. Tras esta función se esconde, según Tagg, un componente ideológico, y la elección de un determinado ritmo obedece a una decisión política del director de una película y del compositor. Así, puso como ejemplo las cintas sobre el oeste en las que una determinada melodía puede transmitir una información positiva o negativa sobre “los indios”, según la intencionalidad ideológica que se persiga. Para el investigador, una música es buena si cumple la función para la que se diseñó, independientemente de que la historia a la que acompaña sea buena o mala.
    Tagg también hizo un análisis de la evolución histórica de la presencia de la música en el cine y explicó que el objetivo inicial de incorporar melodías en las secuencias visuales era el de “tapar el ruido de los proyectores y envolver las imágenes para que el espectador no pensase que eran un sueño”. Con el tiempo, la banda sonora pasó a ser necesaria, porque el público se acostumbró a ella.
    Las funciones que estos sonidos cumplen junto con las imágenes son numerosas: refuerzo del contenido, contrapunto musical para crear contrastes, generación de sensaciones en el espectador, evocación de lugares y momentos históricos o “pegamento” entre dos escenas que no tienen relación, entre otras. Para Tagg, esto funciona cuando el espectador no es consciente de ello, y es necesario educar al público para entender la música y que sea crítico con lo que escucha.