Una "privilegiada" hija de Jaén
Porque ha llevado el nombre de Jaén allá por donde ha ido y porque, con su voz “agarrá”, ha contribuido a hacer aún más universal el cante jondo, la cantaora Rosario López recibió, anoche, la Medalla de Oro y el título de Hija Predilecta de la que —aseguró— es la “ciudad de sus sueños”.
Porque ha llevado el nombre de Jaén allá por donde ha ido y porque, con su voz “agarrá”, ha contribuido a hacer aún más universal el cante jondo, la cantaora Rosario López recibió, anoche, la Medalla de Oro y el título de Hija Predilecta de la que —aseguró— es la “ciudad de sus sueños”.“Yo me pregunto por qué hoy este nombramiento de Hija Predilecta y por qué esta Medalla de Oro. Yo sé quien soy. Soy Chari, la hija de Enrique e Isabel, la que, desde pequeña, canta como la cigarra para dar alegría a los demás”. Con un discurso de agradecimiento tejido en prosa poética y pespunteado con estrofas flamencas, la cantaora Rosario López Carrascosa (1943) recibió, anoche, la Medalla de Oro de la Ciudad y el título de Hija Predilecta. Una condecoración y un reconocimiento que dedicó a la memoria de su padre parafraseando los versos de un villancico de la Niña de los Peines. “Ella cantaba: ‘Por los balcones del cielo se asoma Santa Isabel’, pues seguro que, en esos balcones, mis padres están viendo mi felicidad en este día imborrable”. Tampoco se olvidó de sus hermanas, de las que dijo que siempre fueron “báculos” cuando “el toro de la pena negra” embestía contra ella y contra su salud.
Cuarenta años sobre los escenarios le han brindado a Rosario López innumerables reconocimientos, pero los de ayer arañaron el alma de una mujer que se enorgullece de haber sido profeta en su tierra. “Ahora soy Hija Predilecta de la ciudad de mis sueños y esta medalla, en realidad, es una aureola de amor con la que mi gente me envuelve para decirme lo que he hecho por mi tierra, que es bien poco, por cierto”, leyó. Humilde y sencillamente encantadora, la mujer menuda “de talla mundial” —como la definió el alcalde, José Enrique Fernández de Moya— y voz “agarrá” que tanto ha contribuido a la universalidad del cante jondo sin renunciar a su esencia jiennense destacó: “Más que Hija Predilecta me siento hija privilegiada de una familia, de unos amigos y de mi tierra”. Y, agradecida por todo lo que le debe, esta “enamorada de El Abuelo y de la Virgen de la Capilla”, de la que es camarera, volvió a hacer suyos los versos de otra estrofa flamenca, para concluir: “Para nacer, y nacer bien, no hay mejor cuna que un olivo de Jaén”.
Nuria López Priego / Jaén Hoy, más información en la edición impresa de Diario JAEN
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