Una novia que pierde su vestido

Inmaculada Espinilla /Jaén
Cuando María del Carmen López contrajo matrimonio, el 18 de agosto de 2007, jamás pensó que, solo unos años después, tendría que vender uno de sus recuerdos más preciados de ese día: su vestido. Con su marido en paro y con una paga de 420 euros al mes, debe de hacer 'lo que sea' para sacar adelante a sus hijos.

    16 mar 2012 / 12:05 H.


    María del Carmen López y su marido, Pedro Catena, tienen que hacer frente al pago de la hipoteca, de las facturas y alimentar  a sus dos hijos pequeños. Y, con un sueldo de 420 euros, las cuentas no salen. Él, encofrador de oficio, lleva parado más de un año y las perspectivas inmediatas no son buenas. Esta situación desembocó en una de las decisiones más difíciles que ha tenido que tomar en su vida: intentar vender su vestido de novia.
    El matrimonio con sus dos hijos vive en Rus desde que se casaron. Sin embargo, es en las calles de la capital donde se puede leer en carteles colgados en cabinas de teléfono: “Se vende vestido de novia. 500 euros”. Reconoce que le costó mucho tomar la decisión y que llevarla acabo fue muy difícil. “Llegó un momento en el que no lo pensé más. Un día que vino mi madre a verme, le dije que se lo llevara, que tratara de venderlo. A mí me costó muy caro [1.200 euros] y me da mucha pena desprenderme de él, pero por mis hijos hago lo que haga falta”, asegura María del Carmen López.
    Con este encargo, su madre, Vicenta García, llegó a Jaén con el vestido. Lo guardó y preparó los carteles, aunque, según afirma, por ahora, no ha recibido llamada alguna de alguien interesado.
    Al hablar del día de su boda se emociona y cuando describe su traje no escatima en detalles. “Es un vestido muy bonito. En color crudo y ajustado al cuerpo, pero cualquier ayuda es buena. Con él se irán muchos recuerdos y es una pena, pero hay que hacerlo”, vuelve a insistir.
    Jiennense de nacimiento, se trasladó a Rus al casarse. Según comenta, su marido es una persona muy trabajadora, al igual que el resto de la familia. “Comenzó a trabajar muy joven y para nada podíamos esperar que se fuese a quedar en paro”, señala.
    “Hacer números” son parte importante en su vida, ya que no se puede desperdiciar ni un solo céntimo. Y los 500 euros que pide por el vestido no son una cantidad desdeñable. Su madre la ayuda económicamente. “De vez en cuando me manda giros postales y, también, nos compra cosas para los niños. Otros familiares también lo hacen, porque la necesidad aprieta”, asegura.
    María del Carmen López reconoce que no le gusta del todo dar a conocer su historia, pero, al mismo tiempo, es conscientes de que es importante difundirla. “Espero que, a través de Diario JAEN, mucha gente pueda ver el vestido y se interese por él. Tenemos que luchar para sacar adelante a nuestra familia”, concluye.