Una jueza investiga una supuesta trata de personas

La investigación contra una organización que desde Jaén, presuntamente, se dedicaba a la inmigración clandestina de ciudadanos chinos a España ha dado un giro radical. Dos de esas inmigrantes, que han declarado como testigos protegidos ante la Policía, han asegurado que, durante su estancia en la provincia, vivieron en condiciones de semiesclavitud y que fueron explotadas laboralmente. Acusaron directamente a un empresario jiennense y a otro de origen chino, pero afincado en la capital desde hace años, y que fueron detenidos a principios de febrero, si bien quedaron en libertad. El próximo 10 de junio, las dos mujeres están citadas por la juez Carmen Ballesteros, de Instrucción 4, para declarar por videoconferencia. Si ratifican su versión, abrirían la puerta para que los dos empresarios sean imputados como presuntos autores de un delito de trata de seres humanos.

27 may 2015 / 10:54 H.

La operación, que lleva meses fraguándose, estalló a principios del mes de febrero. Los agentes arrestaron a los vecinos de la capital, considerados los cabecillas de la organización. Presuntamente, ambos habrían puesto en pie una trama dedicada a ofrecer papeles de residencia a ciudadanos del gigante asiático a cambio de dinero. Además de los dos detenidos, hubo otras cuatro personas más que fueron imputadas —todas familiares de los considerados cerebros de la red—. Todas quedaron en libertad con cargos.
En principio, lo que la Policía investigó fue la supuesta venta de contratos falsos. Es decir, los detenidos contaban con varias sociedades “fantasma” que ofrecían trabajos ficticios para que los inmigrantes pudieran conseguir los permisos de residencia. Con este método, pudieron “colar” en territorio nacional a 113 personas extranjeras, todas procedentes de China. En principio, se les imputó delitos contra los derechos de los trabajadores extranjeros, fraude a la Seguridad Social, falsedad documental y asociación ilícita.
Tras esa primera fase, la Policía logró localizar a algunos de los inmigrantes que llegaron a España a través de esta puerta ilegal. Y fue cuando declararon que habían vivido casi como esclavas, tal y como confirman fuentes judiciales cercanas al caso. Ambas fueron dadas de alta como cocineras, pero trabajaban como empleadas de hogar en los domicilios de los miembros de la organización. Explicaron que, como único salario, recibían poco más que la manutención, a pesar de sufrir jornadas laborales maratonianas. La juez ha citado a ambas para que ratifiquen esos testimonios que, de momento, solo han sido prestados en sede policial.
La investigación comenzó hace varios meses. La Policía tuvo conocimiento de que ciudadanos chinos podrían estar entrando ilegalmente en España, aprovechándose de los falsos contratos. Tirando de ese hilo, los agentes llegaron hasta algunas empresas, radicadas en Jaén y que eran las que, presuntamente, daban de alta a estas personas sin que llegaran a realizar trabajo alguno. Casi todas esas sociedades están puestas a nombre del jiennense detenido y de algunos de sus familiares. La investigación posterior desveló que podrían estar trayendo a inmigrantes chinos a cambio de dinero.