Una fachada histórica 'condena' a su dueño a once años de pleitos

Al propietario del número 44 de la calle Maestra de Mancha Real se le ocurrió, a finales del pasado siglo XX, reformar la casa en la que vivía para, de paso, dar una vivienda a sus dos hijos. La idea dio lugar a un 'tormento' en los tribunales, a cuenta de la protección de la fachada, que se resolvió a principios de este año.

    20 nov 2012 / 10:59 H.

    'Mucho dinero me ha costado y, lo peor, la salud”. Lo dice Manuel Díaz, un vecino de Mancha Real que, a ojos de muchos, bien puede ser una persona afortunada. La suerte la tiene porque es poseedor de una de las fachadas más bonitas de su pueblo, la que perteneció al hogar de Diego Martínez Vadillo, miembro del Santo Oficio, que, en 1701, la vendió por 78 ducados. Pero este mancharrealeño no exagera cuando dice que este “regalo” le salió caro. Su “desdicha” comenzó cuando pretendió reformar el inmueble, con la intención de mantener la portada y reconstruir el interior y tener una vivienda para él y para sus dos hijos. Lo intentó durante un tiempo, sin éxito, y veía cómo su hogar, en muy mal estado, amenazaba ruina;  hoy, de hecho, es un solar.
    ¿Qué pasó? Primero el Ayuntamiento se lo negó por el valor histórico de la portada, aunque recurrió la decisión y, finalmente, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) le dio la razón, en 2001.

    José Rodríguez Cámara/ Mancha Real
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