Una colorista cabalgata abre nueve días de diversión y fiesta sin límites
Video.- La capital de la provincia está oficialmente de fiesta. Nueve días en los que los jiennenses dejan aparcados los problemas personales y la crisis para dejarse llevar por la diversión. Solo queda pasárselo bien y disfrutar de lo lindo de la última feria del calendario.
Video.- La capital de la provincia está oficialmente de fiesta. Nueve días en los que los jiennenses dejan aparcados los problemas personales y la crisis para dejarse llevar por la diversión. Solo queda pasárselo bien y disfrutar de lo lindo de la última feria del calendario. La tradicional cabalgata de gigantes y cabezudos abrió la programación festiva en una tarde más propia del verano que del otoño. El buen tiempo hizo que miles de jiennenses se echaran a la calle para deleitarse con dos horas de un colorido desfile compuesto por seis grupos de teatro, dos de ballet, cuatro carrozas, tres bandas de música, una escuadra de cristianos y dos colectivos de animación cultural procedentes de Jaén, Valencia, Murcia, Alicante, Córdoba, Cádiz y Arezzo (Italia). La cabalgata arrancó en una abarrotada Plaza Santa María para adentrase por el corazón del centro de la ciudad, donde cientos de personas esperaban a su llegada. Los que más disfrutaron fueron, sin lugar a dudas, los más pequeños de la familia, que pudieron ver, tocar, escuchar e, incluso, fotografiarse con sus personajes preferidos, como Winnie the Pooh, Mortadelo y Filemón, Bob Esponja o el ratón Mickey Mouse. Los abanderados de Arezzo, a la cabeza de la cabalgata, fueron los que más sorprendieron al público con el vuelo de los estandartes. Vestidos a la manera del Medievo italiano y precedidos de tambores y trompetas decoradas con emblemas heráldicos, los integrantes del grupo bailaron e hicieron bailar las enseñas. Cambios de mano y banderas de más de un metro que suben hacia el cielo a través de una serie de juegos malabares que a nadie deja indiferente. El espectáculo visual continuó en la Edad Media. Una gigantesca armadura, con un caballero en lo más alto de la estructura, abría paso a una escuadra de cristianos. Tras ellos, una barcaza en forma de escorpión que trasladó a los presentes al Egipto de Cleopatra, gracias al sinuoso movimiento de un grupo de bailarina. Y, después, más y más personajes de la cultura medieval, hindú, europea y, por supuesto, española, acompañados de grupos de teatro y bandas de música que amenizaron la cabalgata. “San Lucas no se merece menos”, apuntó Juan Manuel Molina Carmona, quien acudió al desfile de la mano de su hija pequeña, de apenas tres años de edad, quien no perdió detalle durante todo el recorrido. No faltó ni San Fermín, que se sumó a la fiesta en forma de encierro.
El Ayuntamiento, a falta de dinero, tiró de imaginación para componer un mundo fantástico lleno de ilusión que, desde el comienzo de su recorrido, empatizó con el público. Ninfas, duendes y caballeros llegados de reinos mágicos colmaron el deseo de mayores y niños, aunque más de uno no pudo reprimir el llanto, no de emoción, sino más bien de pánico, cuando alguno de los figurantes se acercaba a ellos para saludarlos o realmente asustarlos.
Como suele ocurrir en cualquier cabalgata que se precie, los gigantes, al son de la banda de música, dieron la nota más alta con sus giros y bailes. La cola de la cabalgata contó con una animación en la que predominaron los colores, el confeti y los fuegos artificiales. La cabalgata concluyó pasadas las nueve de la noche con una fiesta infantil formada por seis figuras de gigantes y treinta de cabezudos, escoltados por una composición de grandes dimensiones que representaba el océano. “La verdad es que me ha sorprendido gratamente. He llegado de Córdoba y no me esperaba algo tan lindo. Es espectacular. Jaén me ha ganado el corazón”, exclamó Carmen Puerta. Javier Esturillo / Jaén