Una botella de coñac de desayuno

La mejor forma de ayudar a una persona es ponerse en su piel y sentir lo que ella siente. Manuel Llavero, presidente de 'Vive Libre', fue adicto al alcohol durante 25 años y llegó a beber una botella de coñac por la mañana y  litro y medio de güisqui por la tarde. Ahora, tras 13 años sin consumir, es el padre de cientos de alcohólicos en rehabilitación.

    26 mar 2012 / 10:35 H.

    La historia de Manuel Llavero, presidente de la Asociación para la Rehabilitación de Enfermos Alcohólicos y Familiares Vive Libre, es de esas que conmocionan y dan ejemplo de superación. Fue alcohólico durante 25 años, algo de lo que reconoce sentirse avergonzado pero, a la vez, contento, ya que su experiencia es el mejor aval para ayudar a los demás.
    Su adicción era tal que en la última fase de su enfermedad consumía una botella de coñac por la mañana y un litro y medio de güisqui por la tarde. Llegó el momento en que se encontró, literalmente, solo. “Me vi sin mujer, sin hijos, sin casa y tirado en la calle”, recuerda Llavero. En aquel momento decidió no probar ni una gota de alcohol más y desde entonces han pasado 13 años y sigue su senda.
    El camino no ha sido fácil. Ha ido acompañado de alegrías y tristezas. Su familia le dio la oportunidad de volver a casa y a esas palabras se ha aferrado todos estos años. Cuando llevaba 24 meses sin consumir, la vida le puso una zancadilla importante. Su hijo menor fallecía, con apenas nueve años, de leucemia. “Murió en solo cuatro días, cogido de mi mano”, recuerda emocionado Manuel Llavero, quien, aún así, mantiene la cabeza bien alta al haber estado a la altura y no coger una botella para ahogar las penas en alcohol, porque, para él, pase lo que pase, no es una justificación para consumir.
    Esta es la experiencia que, hoy en día, comparte con las más de treinta personas que acuden a terapia a la asociación Vive Libre. En la mente de su presidente está el servicio 24 horas porque, a su entender, los jiennenses que tienen este problema deben recibir cariño y consejos especiales para afrontar el día a día. Lo primero que les explica, nada más llegar a la sede del barrio de San Felipe, es que la vida es demasiado bonita para desperdiciarla y que se debe apostar por valores como la sinceridad, la honradez, el cariño, el amor y un sinfín más. “La mejor terapia es explicar la propia vivencia”, asevera Llavero, que, además, recuerda que la actividad de “Vive Libre” no se limita a las sesiones de dos horas, sino que tienen actividades durante todo el año. Y es que por sus manos han pasado cientos de personas adictas. Algunas se han recuperado, otras no. Pero lo que sí tiene claro es que, mientras pueda, no cejará en su empeño de ayudarlas.
    Juventud. Manuel Llavero está especialmente preocupado, ahora, con el consumo entre los jóvenes. Ha detectado que los menores empiezan a ingerir alcohol y drogas desde los diez años. Además, alerta de que es en el propio entorno de los colegios donde adquieren los productos. Por eso, prepara una campaña para concienciar a padres y profesores sobre la necesidad de observar a los escolares. Porque, como él dice, “para prevenir hay que empezar desde la base, desde nuestros hijos”. Esperanza Calzado/Jaén