Un ramo de amor sobre la ciudad
La moda de origen italiano de colgar candados para que los enamorados dejen sellado su amor llega a Jaén y se consolida en uno de los rincones más emblemáticos de la ciudad. En uno de los miradores más espectaculares, en la cruz del Castillo de Santa Catalina, ya se amontona una cadena de amor. Ni árboles, ni paredes, los enamorados fijan sus sentimientos con la seguridad de un candado. Y es que, desde que el italiano Federico Moccia dejara plasmado este símbolo en su libro "Ho voglia di te" ("Tengo ganas de ti"), que se popularizó con la versión de fílmica, en 2006, son muchos los amantes que han imitado a los protagonistas. Así, lo que en la ficción lleva a los personajes a enganchar un candado a una de las farolas del puente Milvio como símbolo del amor eterno, se ha extendido a la realidad.
Una muestra de amor eterno que no solo quedó en la construcción italiana, sino que se ha extendido hasta diferentes rincones del mundo, incluida Jaén. En puntos clave, ante hermosas vistas o lugares frecuentados por turistas, los candados se encadenan para formar una especie de férreo enjambre. Y en Jaén, la panorámica que se ofrece de la ciudad desde la cruz del Castillo de Santa Catalina es el elegido por los amantes, cual puente Milvio. Ante la frialdad del metal, los nombres de las parejas se fijan con la pasión del compromiso y la ilusión de la eternidad. Una muestra de cariño que se une a las modas y que convive con los grabados de los enamorados que fijaron sus nombres en la propia cruz.