Un poquito de ética por favor
Dicen los manuales de decencia y buenas maneras que asumir responsabilidades en el ámbito de lo público es sano, deseable y necesario. Claro está que dichos manuales no son de obligada lectura para todos aquellos que aspiran a ser cargos públicos, a los cuales habría que examinar sobre ello. No me parece exagerado que se hiciese, lo mismo que quieren examinar a los inmigrantes para que sean españoles, deberíamos pasar por tribunal académico a todos los que quieren representarnos.
En este país nuestro donde a la casta política se le llena la boca de democracia y tienen el corazón y la mente en el autoritarismo, no estaría de más establecer filtros de ética y estética. Incluso se debería ir un paso más allá, legislar que en el primer incumplimiento de lo prometido públicamente para sacarnos el voto, acarreara cese fulminante. Aquí dimitir parece ser obsceno y cesar no digamos. Y aún se pregunta la casta el por qué de tanto desapego ciudadano. Con unos dirigentes ciegos de poder, de espaldas a la realidad social, unidos solo al servilismo del poder económico, no vamos a llegar a ningún lado. Quizá haya llegado, por fin, el momento de que la marea silenciosa se convierta en tormenta atronadora y que con nuestro ruido ensordecedor se vayan todos al lugar de donde no debieron salir. Ya está bien de ERES, Bárcenas, Urdangarín, Díaz Ferrán. Ya está bien que los políticos se amparen en el desconocimiento, eso es de ineptos, y no es ineptos lo que necesitamos. Necesitamos ética y honradez.
Agente ferroviario
Manuel Pérez Perálvarez