Un piquete de casi mil sindicalistas animará a secundar el paro general

Enrique Alonso /Jaén
Todo está preparado para la huelga general. Los sindicatos llevan semanas de 'pueblo en pueblo' explicando los daños que hará la Reforma Laboral a los trabajadores. Los empresarios hacen cuentas de la repercusión en la plantilla, mientras que la Policía y la Guardia Civil se preparan para que no haya incidentes.

    28 mar 2012 / 08:58 H.


    ¿Jaén se paralizará por la huelga general? Los sindicatos están convencidos de que sí porque sienten el rechazo de los trabajadores en cada una de las asambleas que celebran. En cambio, los empresarios creen que la provincia no debe permitirse un día de paro porque no servirá para nada y, además, afectará al “bolsillo” de todos. La Unión General de Trabajadorez (UGT) y Comisiones Obreras  (CC OO) tiran de la protesta. Consideran que la huelga general será una firme respuesta de rechazo a la Reforma Laboral impuesta a los trabajadores, que “echa por tierra” derechos sociales y laborales adquiridos desde hace años. Por ello, hoy a las nueve de la mañana, los dos sindicatos tienen prevista la última reunión de coordinación. Allí supervisarán el número de piquetes informativos y se repartirán los puntos estratégicos para informar a los asalariados de su derecho a la huelga. Habrá alrededor de ochocientos sindicalistas en la calle —acompañados por simpatizantes— para informar y animar la protesta. Formarán un piquete de casi mil personas. Los delegados se verán en la capital y en puntos estratégicos de la provincia a partir de las ocho de la tarde de hoy. Oficialmente, las movilizaciones comenzarán a las doce de la noche. En cambio, a partir de las nueve y media de la noche, ya visitarán las puertas de las grandes empresas de la provincia. Su objetivo será informar a los trabajadores que tienen turno de noche para que se sumen a la protesta y no entren a la fábrica. Habrá puntos de encuentro establecidos, aunque la mayoría de las movilizaciones durante la madrugada se centrarán en los polígonos industriales —Los Olivares y el Parque Empresarial Nuevo Jaén—, gasolineras, establecimientos hosteleros y estaciones de autocares y ferrocarril.
    A primeras horas de la mañana, los piquetes informativos incrementarán su intensidad en los centros neurálgicos de la provincia para pedir a los asalariados que se sumen al paro. Será, sobre todo, en los polígonos industriales. Luego, a partir de las nueve, se verán en el centro de las grandes ciudades para pedir a los comerciantes y hosteleros que secunden el paro. De ahí que, hoy, muchos jiennenses —los más precavidos— tendrán que visitar las gasolineras, farmacias, establecimientos de alimentación o de cualquier otro bien y servicio para que la jornada de huelga trastoque lo menos posible su rutina diaria. Será una noche larga, una mañana tensa y una tarde reivindicativa. UGT y CC OO han convocado una gran manifestación que partirá a la una de la tarde —del jueves— de la Glorieta de Blas Infante y que recorrerá las calles de la capital hasta acabar en la Plaza de Santa María. Será el punto álgido de la movilización en la provincia.

    REPULSA
    La Confederación de Empresarios dice “no”
    La Confederación de Empresarios de Jaén expresa su total rechazo a la huelga general de mañana. En un comunicado, asegura que los empresarios son “convidados de piedra” por una decisión adoptada por el Gobierno. Además, avisa de que la huelga impactará sobre las empresas, que son las principales generadoras de empleo. Asimismo, la CEJ manifiesta —no podía ser de otra manera— su respeto al derecho de huelga —recogido en la Constitución Española—, pero hace un llamamiento a los emprendedores de Jaén para que abran sus empresas y, así, se respete la decisión de los trabajadores que, libremente, decidan no secundar las movilizaciones. Además, pide la máxima colaboración de los cuerpos de seguridad y orden para evitar que los piquetes impidan el acceso a los centros de trabajo y la jornada se desarrolle con normalidad.

    Tribuna. Ahora, a la huelga por Manuel Pegalajar Coordinador provincial de Política institucional de IULV-CA
    No hay tregua ni cuartel. No hay tiempo siquiera para una pequeña celebración porque, a fin de cuentas, lo que hay son más de cinco millones y medio de parados —los datos del primer trimestre de 2012 seguramente lo corroborarán—, cientos de miles de familias enteras con todos sus miembros en paro, otras tantas en espera de desahucio y una mayoría social muy dura e injustamente castigada por el capital.
    Ahora lo que hay que preparar es la huelga general; esa expresión clásica de un cabreo general que entronca con el sentimiento y la conciencia de clase que, en realidad, son los dos déficit más graves que padece nuestra sociedad. Quedan dos días escasos para ultimar una nueva respuesta de los de abajo, dos días escasos para afilar las armas de la dialéctica y decirle a los mercaderes que estamos aquí, de pie, que no nos han derrotado, que aún no nos han puesto los grilletes, que vamos a salir a la calle porque ya es hora de pasearnos a cuerpo.
    El jueves hay que ir a la huelga. Hay que dejar de consumir. Solo hay que gastar el aire suficiente para retomar el viejo aliento de la lucha de clases, el que transpiraron con dignidad en un tiempo aún más difícil y arriesgado que el que nos ha tocado vivir a nosotros faros como Marcelino, Montseny o el mismo Nicolás Redondo. Es tiempo de lucha para sobrevivir como clase trabajadora, para defender con uñas y dientes nuestra propia dignidad como personas, para no resignarnos a ser un mero elemento del mercado, un clínex barato con el que se limpian sus mocos los dueños de la sociedad.
    Sí, hay más razones que nunca para ir a la huelga: despido fácil y gratuito, reducción a la carta del salario base y los complementos, movilidad funcional y geográfica, imposibilidad de padecer enfermedad común durante nueve o más día en dos meses, si quieres seguir en la empresa, expedientes de regulación de empleo sin autorización administrativa previa… solo faltan los grilletes. No es posible aceptarlo, los viajes al pasado están bien solo en las películas de ciencia ficción. Esta reforma laboral sigue la senda que marcó la de Zapatero en 2010, pero deja ya sin contenido real la negociación colectiva y, con ella, las bases mismas que dan sentido a la existencia de las propias organizaciones sindicales –a todas-, matándose así a dos pájaros de un tiro.
    No es una huelga partidaria, pero sí una huelga política. Claro que sí, porque la política no son solo Palma Arena, Gürtel o “fondos de reptiles”, en Andalucía. Es una huelga política que intenta decirle a los que mandan –políticos- y a os que mandan sobre los que mandan que no nos queremos ir a Laponia, que el futuro lo queremos aquí y ahora, construido por todos y no por un grupo de gurús que juegan cada mañana con nuestras vidas y las de nuestros hijos en el mercado de la deuda o de la renta variable.
    El día 29 a la huelga, que ya es hora.