Un Papa 'italiano de la Argentina'

Todo el mundo contento, incluso los italianos, que esperaban como sucesor del trono de Pedro a Angelo Scola, el cardenal de Milán. 'Un Papa italiano de la Argentina', rotulaban ayer los informativos de la RAI, la televisión publica italiana. Se hacían eco del pasado emigrante del padre de Jorge Mario Bergoglio, cardenal de Buenos Aires y, desde la tarde noche del miércoles, nuevo Papa.

    15 mar 2013 / 10:22 H.

    América contenta, los hispanos contentísimos, las órdenes religiosas entusiasmadas con un Papa monje y los italianos, ya les digo, acogiéndolo como de su sangre. No se esperaba esta elección, pero quien se posicione tarde puede quedar expuesto y el día después de la fumata blanca, cada cual se hacía su propio posicionamiento ante la nueva Iglesia que se avecina. El primer día del primer Papa de la historia americano, jesuita y Francisco ha servido para que quede constancia, una vez más, de que en la Iglesia todo es posible y, a la par, para que quienes hasta ahora creían agotada su capacidad de reinvención se den con un canto en los dientes. Roma venía siendo un volcán a punto de explosionar en los días previos del cónclave, y ahora, tras desparramarse su voluntad en cada continente, en cada país, en cada conferencia episcopal, en cada diócesis, llegan al Vaticano los ecos de su sorprendente elección. Tras vivir una nueva jornada periodística impresionante en esta ciudad Estado, llena de gentío que va y viene en busca de luz espiritual y de monumentos, les reflejo a través de tres interrogantes el presente y el mañana en un tiempo tan novedoso como que se ha elegido un Papa, pero no ha muerto su antecesor; es más, vivirá muy cerca de él, no lo olvidemos.
    primera. ¿Cambian las formas o solo es novedoso nombre? Ha querido llamarse Francisco y este nombre tiene un alto significado en la Iglesia Católica dada la sencillez, austeridad y bondad que en vida mostró San Francisco de Asís para los cristianos. Si con ello quiere volver a ese tipo de Iglesia, más de parroquia y feligreses, menos de despacho y oropeles, está sentando las bases de un nuevo tiempo. Desde luego, en menos de veinticuatro horas de Papado, ya había dado muestras de su palabra y de sus principios. Se presentó ante el gentío de la plaza de San Pedro con una simple sotana blanca y como adorno únicamente un crucifijo de madera; ni de oro ni de plata ni de bronce, de madera. Un inmenso gesto de Pontificado. Prometió orar ante la Virgen a la mañana siguiente (ayer jueves) y lo cumplía bien temprano en Santa Maria a Mayor, la Basílica de España en Roma. Un gesto sin duda para Iberoamérica y la Madre Patria. Allí mismo cogió con sus propias manos un ramo de flores, algo inusual hasta ahora, y lo depósito en el altar mayor, otro gesto. Pero hay más detalles sabrosos sobre este Papa, que ha contado Timothy Dolan, cardenal de Nueva York, como algo muy destacable. Tras su proclamación prefirió ir en el autobús hasta Santa Marta, la casa de ejercicios dentro del Vaticano donde comen y duermen los cardenales durante el cónclave, y no en la limusina papal. Incluso ajustó cuentas en la recepción de la residencia donde se alojó antes del cónclave y pagó de su bolsillo la estancia y la manutención. Dos gestos más. Y por si faltase alguno de largo recorrido, hemos sabido también que justamente tras ser ungido Papa, rehusó el sillón del trono y desde una modesta silla recibió la felicitación de cada uno de sus hermanos cardenales. Estamos, aquí en Ciudad del Vaticano no se duda, ante una nueva era para la Iglesia.
    segundo. ¿Quien gana, quién pierde? La propia Conferencia Episcopal Italiana hizo pública una nota de prensa congraciándose de la elección del nuevo Papa, pero en ella no felicitaba al cardenal Bergoglio, sino al milanés Scola. Semejante metedura de pata tiene una base documental de los nuevos tiempos, por buscarle algún empequeñecimiento, y es que tras la fumata blanca se había dado de baja la cuenta twitter del cardenal de Milán y los suyos dieron por hecho que era el ungido. No fue Angelo Scola, no, fue elegido Papa, en quinta votación, Jorge Bergoglio, contra todo pronóstico y contra el poder de quienes hasta ahora manejaban los entresijos del Vaticano. Gana, por tanto la Iglesia de base, a decir de quienes conocen este difícil entramado de equilibrios de poder a lo largo de dos mil años de historia. Pierde, obviamente, la Curia, el todopoderoso Gobierno del Vaticano durante las últimas décadas, que en el nombre de Angelo Sodano, secretario de Estado con el Papa Juan Pablo II, había maniobrado largamente para colocar a un cardenal de perfil muy conservador, como Angelo Scola, de “Comunión y Liberación”, o el brasileño Odilo Pedro Sherer, mejor visto en Roma que entre sus propios hermanos cardenales de América. La elección del nuevo secretario de Estado, en sustitución del salesiano Tarcisio Bertone, será el momento clave para determinar hasta dónde quiere llevar las reformas a la Iglesia el Papa Francisco. Quede constancia aparte que el Vaticano ruega que no se le llame Francisco I, aunque a Juan Pablo I (El Breve) sí que se le colocó el ordinal.
    tercero. ¿Tan desconocido era como cardenal? No había salido en ninguna de las quinielas, se lo comentaba en la edición de ayer. Absolutamente en ninguna, de ningún medio de comunicación de ningún país. Ni en el suyo, Argentina, donde tiene un fuerte enfrentamiento con la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner. De 76 años es un jesuita de largo recorrido, que vive (vivía) en un apartamento de Buenos Aires junto a otro sacerdote mayor al que cuida. Lo ha sido todo en la Iglesia argentina, donde es habitual verlo dar misa en plena calle y charlar con sus feligreses en el metro, que coge a diario. Es cardenal desde el año 2001, cuando lo nombró Juan Pablo II. Conoce España y la nomenclatura eclesiástica española y quizá Rouco, el presidente de la Conferencia Episcopal, no las tenga todas consigo porque en el Vaticano se da por seguro que no era su candidato y se conocen sus diferencias. Aun con el voto en contra de algunos cardenales españoles, en 2013 y también en 2005, Jorge Mario Bergoglio no es nuevo en las papeletas de la Capilla Sixtina. Quedó segundo, tras Joseph Ratzinger, hace 8 años. Y fue el propio cardenal de Buenos Aires quien animó a sus votantes, para deshacer el equilibrio de fuerzas, a apoyar al que luego sería Benedicto XVI. Según los grandes conocedores de la intrahistoria vaticana, el nuevo Papa Francisco es heredero de hecho y de espíritu del cardenal Martini, arzobispo de Milán, quien en el cónclave de 2005 aupó a su discípulo a la consideración de todos quienes se guiaban (y por lo que se ve, se guían aún) de un Papa que nunca fue nombrado, Caro María Martini, también jesuita. Ahora, los cardenales americanos y del resto del mundo han liderado la batalla contra la vieja Europa y la Curia vaticana para darle al mundo un Papa nuevo y distinto.

    Un Papa cercano, afable y sencillo
    Octubre de 2012, ciudad de Buenos Aires, cita histórica para “Vida Nueva”, es la presentación de la edición argentina de la revista cristiana de mayor tirada en el mundo, en el convento de Santa Catalina. En la foto que reproducimos posan el cardenal Jorge Mario Bergoglio (elegido Papa el miércoles por el cónclave); José Ignacio López, responsable de la publicación argentina; Juan Rubio, director global de “Vida Nueva”, y el expresidente argentino Fernando de la Rúa. El sacerdote y periodista jiennense Juan Rubio define al nuevo Papa como “sencillo, sonriente y afable” y pronostica que con el Sumo Pontífice Francisco “la Iglesia será más auténtica”.