Un novio de la muerte muy aferrado a la vida

Jesús Vicioso Hoyo /Jaén
Iván Castro sigue novio con la muerte a pesar de que una bala casi lo deja sin vida. El legionario jiennense quiere volver al combate 'lo antes posible'. Su objetivo es, desde el primer momento, 'continuar con la misión' en Afganistán. Menosprecia el dolor y agradece las muestras de cariño que recibe a diario.

    19 mar 2012 / 10:33 H.


    “Cuando me impactó la bala no sentí nada, ni tampoco cuando me la quitaron. Fue algo inesperado, pero también esperado por nuestro trabajo y por donde estamos”. Hace solo unos días que le extrajeron a Iván Castro Canovaca el proyectil talibán y sus médicos aseguran que el ritmo de recuperación es excelente. Ya se recorre “de arriba abajo” el Hospital Gómez Ulla para acelerar su salida del centro sanitario y, así, regresar a la batalla. “Quiero volver en cuanto me dejen”, asevera, en una entrevista en exclusiva a Diario JAEN, el militar de Mures (Alcalá la Real), que ingresó en la Legión hace tres años. Afganistán había sido, por ahora, su único destino en el exterior. Su última misión comenzó en enero e iba a estar hasta junio, pero el ataque del 7 de marzo lo apartó temporalmente del servicio y desde su habitación en el complejo sanitario central de Defensa ubicado en Madrid le quita hierro al dolor. “No me peleé con la muerte. Soy un legionario y como tal seguiré siendo novio de la muerte hasta el final”, afirma. Ni siquiera en el momento en el que fue atravesado por la munición talibán se amilanó: “Quería seguir combatiendo. Estamos hechos para combatir”.
    Sobre su pecho llevaba el “Detente bala” que le entregó su jefe de bandera y que fue patrocinado por el Círculo de Amigos de las Fuerzas Armadas de Jaén. “Podría haber pasado cualquier cosa, pero llevaba el ‘Detente’ con el Sagrado Corazón de Jesús y me he salvado”. También se muestra muy agradecido por las muestras de cariño recibidas, especialmente por las de sus paisanos, y destaca la misiva que recibió del presidente del Círculo, Alfonso Rojas, así como los continuos mensajes que le llegan al Gómez Ulla a través de su familia, que lo acompaña desde el primer minuto. “Es un apoyo importantísimo en estos momentos”.
    El soldado será, en breve, padre de una niña y subraya el espíritu de compañerismo que hay en la Legión, pero antes de reincorporarse al Cuerpo espera hacer escala en Mures para reencontrarse con sus familiares y amigos tras el “incidente”. No sabe lo que vendrá después, pero tiene claro las razones que lo impulsarán a seguir jugándose la vida por la bandera a la que representa “allí donde se requiera la presencia del Ejército”. Y, pese a todo, se despide como dicta la tradición militar: “¡Viva España! ¡Viva la Legión!”.