Un 'niño robado' pide ayuda para encontrar a su familia biológica
Rafael Abolafia / Jaén
Julio Ramón Fernández sospecha que fue un 'niño robado'. Sabe a ciencia cierta que su padre, un vecino de Granada, pagó por él unas 300.000 pesetas a los pocos meses de nacer, en 1964. Cuando descubrió que era adoptado, hace ahora año y medio, comenzó a bucear en su pasado para encontrar a su familia biológica. Una ardua labor en la que está encontrando no pocas dificultades.
Rafael Abolafia / JaénJulio Ramón Fernández sospecha que fue un 'niño robado'. Sabe a ciencia cierta que su padre, un vecino de Granada, pagó por él unas 300.000 pesetas a los pocos meses de nacer, en 1964. Cuando descubrió que era adoptado, hace ahora año y medio, comenzó a bucear en su pasado para encontrar a su familia biológica. Una ardua labor en la que está encontrando no pocas dificultades.
'Estoy desesperado. He llamado a todas las puertas y casi ninguna se me abre”, afirma este granadino que, en la investigación que ha emprendido para aclarar sus orígenes, ha descubierto una hilera de irregularidades, entre ellas que tiene una doble identidad y que falsearon documentación para hacerlo pasar por un hijo biológico. La rocambolesca historia de Julio arranca a finales de mayo del año 2011. Durante toda su vida, este hombre se barruntaba que era un niño adoptado. No tenía pruebas, solo vagas conjeturas. Así que decidió buscar la verdad. Acudió al Registro Civil de Jaén, la ciudad en la que nació según su documentación. Pidió su partida de nacimiento. Todo era normal, excepto dos detalles que llamaron su atención: estaba inscrito fuera de plazo y como lugar donde vio la luz por primera vez figuraba el antiguo Hogar Infantil de La Victoria, una especie de orfanato que existía en la capital para niños abandonados.
A partir de ahí, Julio Fernández habló con su padre, quien le confesó que habían pagado 300.000 de las antiguas pesetas por él: “Un capital, lo que valía una casa en aquel entonces”, explica. Además, su progenitor le admitió que una monja lo había mandado hasta la casa de niños expósitos de Jaén. La investigación no se paró ahí, pues quería poner nombre y cara a sus padres biológicos. Así que acudió al archivo de la Diputación Provincial para buscar los documentos que hubiera a su nombre. La sorpresa es que no había ninguno. Al facilitar los nombres de sus padres adoptivos, la funcionaria del archivo le dijo que esas personas tenían un hijo, pero que no se llamaba Julio Ramón Fernández, sino Juan Carlos Muñoz y Herrera. “Fue una sorpresa mayúscula. Toda mi vida se desmoronó de golpe”, relata.
Con el paso de los meses este hombre ha conseguido reunir los documentos que demuestran que tiene una doble identidad: dos partidas de nacimiento distintas, dos fechas de nacimiento y dos certificados de bautismo. Una de ellos, según todo los indicios, fue falsificado “a posteriori” para dar apariencia de legalidad a la compra de un bebé que realizó su padre adoptivo. Julio sospecha que fue un niño robado, que su madre biológica no lo abandonó: “Hubiera dejado alguna nota para explicarse, alguna justificación”, razona. “Lo que pienso es que a mi madre le dijeron que yo había nacido muerto y, simplemente, me vendieron a otra familia que quería adoptar. Cogieron un bebé a la carta”, añade.
Más información en nuestra edición impresa.