Un mundo de ensueño invita a vivir San Lucas

La Feria de San Lucas comenzó con la tradicional cabalgata, que partió desde la Plaza de Santa María ante la expectación de miles de personas de toda la provincia. El desfile fue muy participativo y emocionó, sobre todo a los mayores. La nota de humor la pusieron unos llamativos toros de San Fermín.

    13 oct 2013 / 08:58 H.

    La gente tenía ganas de pasarlo bien y vivir al máximo el primer día de la Feria de San Lucas. Para los más pequeños, sobre todo, que una cabalgata sea austera no tiene por qué significar que resulte “mala”. Es más, la multitud, que abarrotó todas las calles por las que discurrió el desfile, disfrutó de un mundo de ensueño que sirvió para dar la bienvenida a la fiesta. La comitiva partió desde la Plaza de Santa María muy puntual, justo a las siete y media de la tarde. La abrieron cuatro gigantes y siguieron los integrantes de La Carpa Teatro, con su carroza, que alegraron a los menores con sus danzas. A su paso las jóvenes bailarinas sacaron a los más pequeños de la casa y los invitaron a “mover el esqueleto”. A continuación llegó otra carroza, esta vez con Dumbo como protagonista, acompañada de decenas de payasos componentes del grupo Acrobalia, que dieron el toque de fantasía, humor y espectáculo a la cabalgata, patrocinada este año por la empresa Guillermo García. Sus increíbles actuaciones dejaron asombrados a chicos y mayores. Y es que, durante el recorrido, fueron atrevidos con sus acrobacias.
    En el desfile tampoco faltó la música animada de la Sociedad Filarmónica Reina de la Amargura, seguida de otra carroza capitaneada por las figuras de dos cabezas de caballos y más payasos. En un acontecimiento tan vistoso siempre cobran protagonismo los cabezudos, y en Jaén llegaron con personajes tan actuales como las Monster High y Phineas y Ferb. Detrás estuvo Pinocho, subido en una gran pelota, que animó a disfrutar hoy, en el “Infanta Leonor”, de su musical. Pero los que se llevaron más atención fueron los enormes toros de San Fermín, que se lanzaron al público y animaron a correr delante de ellos como si de las fiestas de Pamplona se tratase. Y los jiennenses ni mucho menos se asustaron. Las sonrisas se vieron de principio a fin, de la Plaza de Santa María hasta la calle Virgen de la Cabeza. La cabalgata, una vez más, despertó la ilusión de aquellos que un día fueron niños y conquistó el corazón a quienes todavía lo son. SILVIA RUIZ DÍAZ n Jaén