Un millón de personas siguió el Torneo Internacional de Ajedrez
El teatro Cervantes acogió la clausura del XXVII Torneo Internacional de Ajedrez que este año, aunque marcado por los recortes económicos, no estuvo exento de combatividad y emoción. Un millón de personas de todo el mundo siguió el encuentro, en el que Topalov se alzó con la cabria de plata.
Desde el pasado 13 de marzo, seis grandes maestros del ajedrez se disputaron, sobre las tablas del Cervantes, el primer premio del XXVII Torneo Intercontinental de Ajedrez, uno de los más importantes del mundo y que supone un escaparate de promoción para la ciudad. El broche al encuentro se puso con el acto de clausura en el que, en primer lugar, se entregó un reconocimiento a los primeros clasificados del Mundial Chess y donde el presentador de la gala, Leontxo García, recordó la aceptación de las actividades paralelas, como el “Jaque a la violencia”, con las partidas simultáneas de Carmen Fernández en las que participaron 250 escolares, o el encuentro organizado por la UNED. Tras la actuación de la Coral Andrés Segovia, se procedió a la entrega de dos placas conmemorativas a los árbitros, Juan Vargas y Faik Gassanov, que trabajaron previamente a las rondas disputadas para intentar evitar problemas y, con posterioridad, en los casos en que se dieron.
A continuación, subieron los maestros del ajedrez para recoger sus premios. El primero fue Francisco Vallejo, el español que protagonizó algunas de las rondas más importantes y al que, según los expertos en la materia, le falta poco para estar en la primera fila mundial, al que siguió Boris Gelfand, que puso en entredicho con sus jugadas que superar los cuarenta años no permite a un jugador estar en la élite mundial. También se valoró la creatividad y capacidad de riesgo de Vugar Gashimov, y, como curiosidad, se destacó a Levon Aronian como el único que quedó invicto.
Alexander Grischuck, el ganador de la pasada edición, mantuvo de nuevo la sangre fría y se caracterizó por apurar el tiempo y, por último, Veselin Topalov, que hizo gala de una entrega total, así como gran creatividad y combatividad. Recogió la tan ansiada Cabria de Plata y el primer premio, de 75.000 euros, a pesar de que desde la organización tenían dudas de si, dos meses antes de disputar el título mundial, sería capaz de mantener el máximo nivel. Con respecto a la partida más bella, el premio recayó en la de Aronian-Topalov y, como curiosidad, cada jugador recibió como regalo 27 litros de aceite.
“Se clausura una edición del torneo que, a pesar de los recortes, contó con participantes de primera fila y fue un gran espectáculo competitivo”, aseguró Javier Ochoa, presidente de la Federación Española de Ajedrez, y en esta línea calificó la última ronda como “más que emocionante”. Por su parte, el secretario general para el Deporte de la Junta de Andalucía, Manuel Jiménez, recordó que Linares es una referencia internacional en cuanto a ajedrez, “por lo que desde aquí va mi felicitación por mantener el encuentro en estos años complicados”. El alcalde, Juan Fernández, mostró en cifras la aceptación del torneo: “En total, el número de usuarios que siguieron el encuentro en todo el mundo se cifran en un millón, por lo que tenemos que agradecer la implicación de la gente que lo apoya, así como de los jugadores que, a pesar de que los premios son menores, tuvieron un rendimiento excepcional”, dijo. Mariela Soriano /Linares