Un menor herido grave por una caída con su bicicleta


El mes de julio terminó de manera inesperada en casa de la familia Moya- Sánchez. El pasado día 29, a las ocho de la tarde, recibió una acalorada visita de urgencia. Un vecino de la zona llamó a la puerta para comunicar que el pequeño de la casa, José Luis, acababa de sufrir un accidente con su bicicleta y se lo habían llevado a Urgencias del centro de salud en estado grave.

03 ago 2014 / 22:00 H.

El aviso lo recibió Sebastián, el hermano mayor, conocido en la ciudad por su afición al cante y su prometedor futuro artístico. Estaba solo porque su madre, Inmaculada Sánchez, hacía su compra y su padre, Sebastián Moya, trabajaba en el campo. Los llamó y les alertó de que su hermano estaba mal. Había perdido el conocimiento y lo iban a trasladar, muy grave, al hospital San Juan de la Cruz de Úbeda.
Según testigos de la caída, el niño, de once años, jugaba con su bicicleta junto a un amigo. Relata el padre que descendían por la calle Alameda y, justo al llegar a la altura del pilar de agua que hay en el lugar, como abrevadero para animales, se toparon con una manguera rígida que alguien había puesto para regar unos huertos cercanos con el agua del pilar. “No estaba señalizado para evitar caídas”, dice Moya. “El amigo que iba primero, consiguió alzar la rueda de la bicicleta cuando vio la tubería y pasó por encima, pero mi hijo no la vio a tiempo y tropezó con ella”, asegura Sebastián Moya. Las consecuencias fueron que la rueda se salió de su anclaje y el niño salió despedido, de cabeza, contra el suelo. “Se dejó en el cemento parte del cuero cabelludo y la cara que ahora le están curando en el hospital”, afirma con mucho dolor el padre. Varios testigos acudieron de inmediato para atender al niño y trasladarlo a urgencias. De camino perdió el conocimiento. Enseguida fue trasladado, ya en compañía de la madre, hasta Úbeda. En el hospital recuperó la consciencia. Después, fue derivado al Materno Infantil de Jaén, donde fue intervenido de madrugada para tratar de cerrar la grave herida de la cabeza. Ahora se recupera en Jaén de las heridas sufridas. Según la familia, responde bastante bien, aunque sufre los problemas derivados de golpes de estas características.
El padre está enfadado. No carga contra nadie en concreto, pero asegura que le duele que el responsable de la tubería no se haya puesto en contacto con ellos para preguntar cómo está el niño. Después del accidente, la manguera de riego seguía ahí, aunque alguien le había quitado una cobertura de protección más gruesa, para proteger la manguera de los vehículos que tenían que pasar por encima. Moya denunció lo sucedido el pasado viernes, ante la Policía Local. “Esa tubería lleva meses ahí, al menos podrían haberla enterrado para evitar accidentes”, explica al tiempo que añade que días antes vio tropezar a un anciano en el mismo lugar”.