Un juez coloca una pulsera telemática al maltratador de Bedmar

A sus 78 años recién cumplidos, Sebastián Medina Carreras quedará atado a una pulsera telemática. Así lo ha decidido la juez del Penal número 2 de Jaén, quien ha ordenado la colocación del dispositivo de control a este vecino de Bedmar para garantizar que cumpla la orden de alejamiento que tiene en vigor hasta noviembre de 2014 con respecto a su mujer y a sus hijos.

10 jun 2014 / 22:00 H.


El anciano pasó cinco años en la cárcel por varios delitos de lesiones y malos tratos cometidos contra su familia. Tras abandonar la prisión —el 16 de agosto de 2011— pasó varios meses durmiendo en un parque de su pueblo, ya que tenía prohibido acercarse a su esposa. Finalmente, a la mujer le dio lástima y lo “recogió” en su casa.


No obstante, la Guardia Civil denunció a Sebastián en 2012 por quebrantar la orden de alejamiento. El pasado diciembre, fue condenado a nueve meses de prisión. Sin embargo, a mediados de marzo, la Audiencia anuló ese castigo, al entender que era aplicable la “eximente de estado de necesidad, debido a unas determinadas circunstancias”. Los magistrados de la Sección Segunda se referían “a su avanzada edad, al evidente deterioro físico y psíquico del acusado y a que no tenía donde ir”.


La resolución fue muy criticada por la fiscal encargada de los casos de violencia contra la mujer a Gracia Rodríguez. Esos comentarios originaron el mayor cisma que se recuerda en la provincia entre el Ministerio Público y la Judicatura. De hecho, los jueces plantaron en bloque a la fiscal y no acudieron al acto en el que se le entregó la Cruz de San Raimundo de Peñafort.


Ahora, y a petición de la propia Fiscalía, la juez Carmen Carpio ha ordenado la colocación de una pulsera telemática a Sebastián Medina. Se trata de una medida poco común y que pretende garantizar que cumpla con la orden de alejamiento, que todavía está en vigor. El anciano deberá llevar un dispositivo en el tobillo, mientras que su familia también deberá portar una especie de teléfono móvil. Si ambos aparatos se sitúan a menos de 200 metros, se emitirá una llamada de aviso a la Guardia Civil y Sebastián volverá a ser detenido. La defensa del anciano de Bedmar ha recurrido la decisión de colocarle una pulsera. “No supone un peligro para nadie. Seguro que hay otras mujeres maltratadas que sí necesitan este protección”, explica su abogada, Gema Guerrero.