Un final feliz en preferentes con un amargo sabor de boca
Diana Sánchez Perabá /Jaén
Está feliz, pues su lucha pacífica ha servido para que el BBVA le devuelva los 94.000 euros invertidos en una participación de valores preferentes Repsol. Sin embargo, Juan Carlos Quesada expresa cierto amargor en este 'happy end', ya que ha comprobado la falta de implicación de la ciudadanía. El que la sigue la consigue y cuando de insistencia se trata, personas como Juan Carlos Quesada llegan lejos, incluso si el adversario es un gran Goliat.
Diana Sánchez Perabá /JaénEstá feliz, pues su lucha pacífica ha servido para que el BBVA le devuelva los 94.000 euros invertidos en una participación de valores preferentes Repsol. Sin embargo, Juan Carlos Quesada expresa cierto amargor en este 'happy end', ya que ha comprobado la falta de implicación de la ciudadanía. El que la sigue la consigue y cuando de insistencia se trata, personas como Juan Carlos Quesada llegan lejos, incluso si el adversario es un gran Goliat.
Desde que el pasado 8 de enero el jiennense se transformara en “hombre sandwich” para presionar al BBVA y recuperar sus 94.000 euros —sus ahorros—, Quesada ha conseguido su propósito: recuperar la cantidad que quedó “congelada” en 2011. Una historia que comenzó después de que, en 2001, firmara una participación de valores preferentes Repsol. Su reivindicación duró hasta el pasado 16 de enero, miércoles —ya en la sucursal central del banco, en calle Pescadería—, cuando el director centro de banca comercial de BBVA en Jaén le comunicó que “tenía el OK”. “Habían aceptado mis condiciones pero estaba pendiente de que esa tarde o el jueves 17 me lo confirmaran para firmar y esperar hasta hoy (martes)”, explica Quesada. No en vano, el manifestante se reafirmó en su protesta: “Me parece muy bien, pero si no me llaman a lo largo del miércoles 16 volveré el jueves 17”.
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