Un curso de aprobado general
Con la cuenta atrás para el fin de curso escolar es el momento de calificar las intervenciones en casa. Aquellos arreglos que surgen en el día a día en las clases, los pasillos, los aseos o las pistas deportivas. Una responsabilidad municipal que realizan los operarios para solventar los imprevistos, así como esos “charipeos” necesarios por el paso del tiempo. En general, los 19 colegios públicos de la capital consideran que llegan a junio con un aprobado. Aunque algunos tendrán que ir a septiembre, para las tareas más “complejas”, como la pintura. Otros, directamente, suspenden al Ayuntamiento, cuando se trata de obras en profundidad y le critican que hace “oídos sordos” tras cursos de peticiones.
Uno de los principales escollos en mantener las instalaciones escolares es la disputa entre administraciones. Un juego de pelota que se pasa del tejado del Ayuntamiento al de la Junta, y viceversa, mientras colegios y padres quedan apresados por interminables demoras. Y es que, cuando la obra está en la frontera del mantenimiento y de la conservación, la responsabilidad puede ser incierta.
¿Cómo lo ven los directores de los centros?
Desde el “Serrano de Haro” su director, Ángel Molina, indica:“Se solucionaron los atranques y otras cosas que se pidieron. Pero quedan arreglos en los patios y el acerado”. Mientras, en el “Alfredo Cazabán”, consideran que si bien los trabajos de electricidad o de albañilería se solventan, otros, como la pintura integral, cuestan más:“Hace varios años solicité el pintado exterior, las pistas y los elementos de hierro”, dice el director, Antonio Ortega.
En el “Cándido Nogales”, su director, Ángel Llavero, indica que el mantenimiento diario es ágil, dentro de las limitaciones. “Este año se pintaron las aulas de Infantil”. En el “Gloria Fuertes”, su jefa de estudios, Mari Carmen Rodríguez, informa de que las solicitudes que surgen se solventan. En el “Peñamefécit”, su director, Manuel Gutiérrez, está contento: “Pintaron la aulas y solucionaron problemas de goteras. Y en verano nos instalarán un verja de hierro y pintarán la fachada”.
En el “Jesús y María”, su jefe de estudios, Rafael Barranco, recuerda que el Ayuntamiento asumió una gran obra por el atranque de aguas fecales. “La carencia más importante ahora son los tejados. “Es un edificio antiguo y constantemente da problemas”. Ángeles Hernández, directora del “María Zambrano”, manifiesta su satisfacción: “Cada cosilla que surge la arreglan, según la gravedad se dan más o menos prisa”. En el “Martín Noguera”, la jefa estudios, Mari Paz Lorite, dice: “Cuando hemos tenido problemas de fontanería o electricidad se solucionan. Entre sus peticiones perennes está la colocación de un árbol para tener sombras en el patio. Desde el “Muñoz Garnica”, la directora, Mercedes Martín, recuerda: “Este invierno se hizo una obra grande y se arreglaron los tejados. También en los cuartos de baño. Nos sentimos bien atendidos por todas las partes”.
Mientras, en el “Navas de Tolosa”, su director, Manuel Martínez, explica que se realizaron cosas, más o menos urgentes. “Queda la pavimentación del patio de Infantil y actualizar el cuadro eléctrico”. La directora de “Nuestra Señora de la Capilla”, Pilar Rodríguez, dice que no tiene quejas del mantenimiento diario, aunque considera que se debería arreglar el pavimento de un patio. Desde el “Ramón Calatayud”, la jefa de estudios, Mari Carmen Extremera, afirma que no tienen grandes deficiencias. “El problema más gordo es la pintura. Lo pedimos por activa y pasiva”.
Para Manuel Carrillo, director del “Ruiz Jiménez”, el Gobierno local lleva bien el mantenimiento: “En cuanto lo llamamos vienen. Cuando empezó a llover comenzaron las goteras, pero nos arreglaron los tejados”. Por su parte, el secretario del “San José de Calasanz”, José Miguel Barragán dice que todo lo solicitado se soluciona. “Hoy tenemos a unos operarios que arreglan unas humedades. Las reparaciones se hacen con celeridad”. Igualmente opina Lola Vico, directora del “Santa Capilla de San Andrés”: “Cuando pedimos algo para reparar, vienen enseguida”.
En el “Santo Domingo”, su directora, Eugenia Mata, reconoce que se pintó el comedor, pero lamenta que hay trabajos pendientes. “Hace tiempo que solicitamos que eliminen unas piedras sueltas que escarban los niños”. Manuel Pegalajar, director del “Santo Tomás”, dice que todo lo pedido se ha hecho. “Tenemos pendiente pintar la fachada y los patios”.