Un árbol para recordar a Ángela

Antonio Heras /Jaén
El destino depara a algunas personas golpes tan fuertes que solo se pueden superar con la ayuda de la familia y de los amigos. El 12 julio de 2011, una joven de 21 años era asesinada en su piso, en pleno centro de la capital. Los padres y la hermana de Ángela Jiménez no han parado, desde entonces, de recibir el apoyo de muchos jiennenses.

    05 mar 2012 / 10:17 H.


    El último de los gestos de cariño hacia la familia de Ángela ha partido de sus vecinos de la urbanización Jardines de la Guardia, donde viven desde hace siete años. Con gran delicadeza, fijaron el acto para una fecha que no resultara dolorosa, un fin de semana cualquiera. Y, también, se guardaron muy mucho de anunciarlo, lo mantuvieron en secreto hasta el mismo día (el pasado sábado). Armados de palas y picos, en la zona verde y de recreo infantil situada justo enfrente de la casa de los padres de Ángela, la comunidad, “muy unida”, realizó la simbólica plantación de una falsa pimienta. Un árbol parecido a un sauce llorón —explica el progenitor, Ángel—, con frutos rojos. “Dicen que cuando crece se pone precioso”, añade.
    La elección de ese lugar no fue aleatoria: “Allí es donde se sentaba ella a contarle cuentos a los chiquillos, en un banco. Tenía mucha imaginación y le encantaban los críos”, dice el padre. No en vano, Ángela había estudiado Educación Infantil. “Era impresionante, todos la querían en la urbanización, pero sobre todo los niños”, recuerda Ángel. “En cuanto llegaba se revolucionaban, ‘Ángela, Ángela’… Era una persona que se hacía mucho querer”.
    No quedará ahí el cariñoso regalo de los vecinos hacia la familia. Alrededor de la falsa pimienta se instalará, en unos meses, un banco de piedra circular para que la tradición de cuentacuentos de los pequeños de la urbanización no se apague. Que continúe y sirva, además, para mantener viva la llama del recuerdo de Ángela. “Sigue viva, espiritualmente pero sigue”, concluye Ángel. “Claro que sí”, confirma la madre, Aurora.
    Los residentes quieren, incluso, adornar el banco con cerámicas en las que se puedan leer algunas de las poesías que, en honor de la joven, recibe la familia.
    Los padres nunca habían querido manifestarse ante los medios de comunicación. Pero el gesto de sus vecinos fue tan grande, tan generoso y desinteresado, que casi se sintieron impelidos a ello.
    Ahora solo queda esperar a que la primavera haga nacer, en el árbol de Ángela, brotes verdes, flores y esperanzas: las de los niños que, bajo su copa, recordarán sus cuentos e inventarán otros nuevos.

    Desde mi Cielo:
    Con esta carta quiero dar las gracias a todos los vecinos de mi Urbanización “Jardines de La Guardia” por el árbol que me habéis plantado, me ha hecho mucha ilusión, desde esa “falsa pimienta” seguiré viendo muchas alegrías, confidencias y buenos ratos, a los que, por cierto, siempre asistiré; gracias por todo el cariño que me habéis dado, tanto a mí como a mis padres y hermana, a los que, aunque no lo sepáis, estáis ayudando enormemente a sobrellevar mi ausencia.
    A mis niños Alex y Juan Luis, María y Paula, Marina y Virginia, Andrea, Dulce, Diana, Pedro y Álvaro, Lucía y César, Aarón y Óscar, Aurora, Laura, Raquel, Juan y Carlos: siempre estaré con vosotros, y por favor, seguid siendo tan felices como ahora, y recordar a las hadas y duendes, que juegan con nosotros, a partir de ahora estarán alrededor de “Nuestro Árbol”, al que tendréis que cuidar y mimar, igual que a todas las demás plantas, para que tengáis una vida llena de magia.
    A mi asesino… pobre alma en pena, que me quitó la vida a los 21 años, cuando aún tenía un montón de proyectos y cosas por hacer…
    Aquí, en mi Cielo, estoy bien, aprendo y me preparo para mis futuras vidas, en las que seguiré intentando hacer de este mundo uno mejor.
    Muchísimos besos y gracias a todos.
    Jaén, 3 de marzo de 2012.
    Ángela Andrea Jiménez Hortelano.