Turbios acordes musicales

Sobre pocos asuntos se han vertido tantos ríos de tinta como de la nueva sede del Conservatorio Superior de Música, desde que hace años se anunciara que se ubicaría en el edificio del antiguo edificio del Banco de España. La iniciativa requería del trabajo conjunto de dos administraciones de distinto color político y ahí comenzaron los desencuentros. La historia se convirtió en un rosario de piedras en el camino que, a pesar de existir un acuerdo de cesión de las instalaciones, no llegó a cuajar. Se han dado plazos, hasta se habló desde la Junta de nueve millones de euros de inversión, pero la cuestión es que, a día de hoy, los estudios se llevarán por fin a una construcción de nueva planta  en un solar del Paseo de España. Ahora, el Ayuntamiento advierte que el pliego de condiciones para la licitación del proyecto triplica los plazos, además de recortarse en un 25% la superficie total necesaria para la edificación, además de enfatizar sobre el elevado coste de integrar los restos arqueológicos. En la otra cara, la Junta habla de demagogia y garantiza que se agilizarán los trabajos, además de dar cobertura perfecta a todas las enseñanzas. La comunidad educativa de los conservatorios profesional y superior, mientras tanto, compatibiliza —en un equilibrio digno de elogio— las limitadísimas instalaciones con unos estudios musicales de calidad. Solo ese esfuerzo ímprovo debería servir de ejemplo y revulsivo a los responsables de las administraciones implicadas para que ser capaces de dejar a un lado la confrontación y remar en la misma dirección. Todo lo demás es socavar la ilusión de quienes tienen en la música su fuente de vida e inspiración, una cantera que en Jaén es tan amplia como cargada de talento.   

    13 may 2014 / 22:00 H.