Triste adiós al empresario fallecido en Panamá

José Rodríguez Cámara /Jaén
El cadáver del empresario turístico de Torres de Albanchez que falleció, el pasado martes, en un accidente de tráfico en Panamá, fue incinerado ayer después de una ceremonia religiosa en el municipio segureño. El fallecido era muy conocido por su espíritu emprendedor en la comarca. 

    10 ene 2012 / 11:45 H.


    La parroquia de Nuestra Señora de la Presentación de Torres de Albanchez no fue capaz de cobijar a todos los vecinos del municipio que acudieron al sepelio de Mario Morcillo Moreno el empresario de 41 años fallecido el pasado martes en Panamá. El alcalde, Nicolás Grimaldos, explica que, además de miembros de la Corporación, amigos y familiares, fueron muchos los paisanos del difunto y residentes de la comarca los que se reunieron en el pueblo para dar su último adiós a este emprendedor. Morcillo murió al estrellarse el autobús en el que se desplazaba contra un camión, en la región panameña de Chiriquí. El torreño estaba en centroamérica de viaje, en una expedición para visitar la selva, los Manglares, el Caribe, el Pacífico, los volcanes y otros lugares de interés.
    Los restos mortales de Morcillo Moreno, de 41 años, llegaron en avión, sobre las once de la mañana de ayer, al Aeropuerto de Barajas de la capital de España. Sobre las tres de la tarde, el cortejo fúnebre partió hasta el municipio segureño al que llegó, según el máximo responsable municipal, sobre las siete y cuarto de la tarde. Ya con el féretro en el municipio, se ofició la ceremonia religiosa. A continuación, el cuerpo fue trasladado a un crematorio, para su incineración. La intención de la familia es repartir las cenizas entre el municipio natal del empresario y Zahara de los Atunes, en Cádiz, donde Morcillo pasaba temporadas. Veterinario de profesión, era un investigador y amante de los delfines. En su faceta como hombre de negocios, puso en marcha la página web isladelosdelfines.com desde la que organizaba rutas turísticas. También estaba al frente de la agencia Discápate, especializada en proporcionar productos turísticos a personas con discapacidad. En su propio pueblo, transformó el salón de bodas Casablanca en el complejo turístico Zahara de los Olivos, cuyo nombre estaba inspirado en el municipio gaditano. Este local logró poner de moda en la comarca las cenas y comidas tipo bufé e introducir en Segura  la cultura chillout. Su espíritu emprendedor lo hacían muy conocido, junto a sus hermanos Carlos y Emilio. El Ayuntamiento decretó una jornada de luto oficial tras su fallecimiento.