Tristán Waterlle: “Mi servicio gusta porque lo hago de forma humilde”
—¿Cómo se le ocurrió la idea de ser repartidor por cuenta propia?
—Pasaba de un trabajo a otro hasta que un día, empleado en un “kebab”, se me ocurrió la idea. Una cliente pidió seis latas de cerveza y un paquete de tabaco, algo poco común, y ahí me vino la inspiración. Cuando me quedé parado y vi que la crisis no permitía tener a trabajadores en buenas condiciones, decidí montar mi negocio con los pocos recursos que tenía. Me compré una moto con mi última paga, empecé a dar vueltas, me acerqué a los distintos negocios que sabía que necesitaban un repartidor y les comenté a lo que me dedicaba. A la gente le encantó la idea y, ahora, tanto negocios, como particulares, cuentan conmigo de forma asidua.
—Pasaba de un trabajo a otro hasta que un día, empleado en un “kebab”, se me ocurrió la idea. Una cliente pidió seis latas de cerveza y un paquete de tabaco, algo poco común, y ahí me vino la inspiración. Cuando me quedé parado y vi que la crisis no permitía tener a trabajadores en buenas condiciones, decidí montar mi negocio con los pocos recursos que tenía. Me compré una moto con mi última paga, empecé a dar vueltas, me acerqué a los distintos negocios que sabía que necesitaban un repartidor y les comenté a lo que me dedicaba. A la gente le encantó la idea y, ahora, tanto negocios, como particulares, cuentan conmigo de forma asidua.
—¿Cómo publicitó su negocio?
—He repartido muchas tarjetas y el boca a boca ha hecho el resto. Colaboro de forma fija con 8 negocios y variable con 4 comercios, además de trabajar con particulares. Y como estoy solo, tampoco quiero abarcar más; quiero atender a mis clientes bien.
—¿Cuál es el pedido más extraño que le han hecho?
—Me han pedido tantas cosas raras... Desde ropa o juguetes, a un formulario de inscripción para la Escuela de Idiomas. Pero la anécdota más significativa es que el día 5 de enero, a las 23:30 de la noche, recibí una llamada de unos clientes para que les llevara un roscón de Reyes. Me costó moverme mucho para encontrarlo, pero lo conseguí.
—¿Cuál es su horario?
—Estoy siempre disponible porque atiendo a muchos negocios y también a particulares que, por ejemplo, necesitan cosas de farmacia. Intento estar disponible las 24 horas del día. Pero, claro, una persona sola no puede abarcar todo. Hay veces que tengo que rechazar algún pedido porque no puedo atender tanta demanda. En un principio me metí en la iniciativa para salir del paso, pero viendo las expectativas futuras creo que va a evolucionar bien.
—¿Por qué cree que ha tenido tan buena acogida?
—Creo que mis servicios gustan porque lo hago de manera humilde. Normalmente, a la hora de poner mis tarifas, no me influye la distancia de desplazamiento. Mis criterios oscilan más por el día y el horario, o pueden variar en función de lo que se me requiera, pero son muy económicas.