Tres años de cárcel para la madre 'del bocadillo'

El Juzgado de lo Penal 1 de Granada ha condenado a una pena de  tres años de prisión a la madre de un alumno de 5 años que agredió el  pasado 18 de noviembre en un colegio de Fuente Vaqueros (Granada) a  la maestra de su hijo tras enterarse de que el niño no había podido  comerse su bocadillo durante el recreo. 

    10 dic 2010 / 18:08 H.

     

    En la sentencia, a la que ha tenido acceso Europa Press, el juez  atribuye a la procesada, Estefanía C.F., de 23 años, un delito de  atentado, por el que además ya había sido condenada en otra ocasión  anterior, y una falta de lesiones, por la que tendrá que hacer frente  además al pago de una multa. Asimismo, impone para la madre el pago  de una indemnización a su víctima de un total de 300 euros por los  daños morales ocasionados.

    Los hechos se produjeron poco antes de las 14,00 horas del pasado  18 de noviembre, cuando la ahora condenada se presentó en el colegio  público Federico García Lorca de Fuente Vaqueros, dirigiéndose al  aula de su hijo, en la que entró "violentamente". La mujer se  encontró en la clase, en la que a esa hora había una veintena de  alumnos de 5 años, con dos profesoras, a las que preguntó cuál de  ellas había dejado sin merienda a su hijo. 

    Según se declara probado en el fallo, contra el que cabe recurso  de apelación ante la Audiencia de Granada, al responder una de las  maestras que había sido ella, la mujer "la cogió del pelo, le propinó  un empujón y la lanzó contra la pizarra". A consecuencia de la  agresión, que presenciaron los niños, la docente sufrió además un  ataque de ansiedad.

    El juez considera que la conducta de la agresora es "de un grado  de gravedad extrema", no precisamente por el resultado, "que  ciertamente no fue tan grave", sino "por la forma y el contexto en el  que se llevó a cabo la acometida". Por la forma, porque la acusada  irrumpió en el aula con "violencia" imponiéndose "a las propias  labores de control y policía que tiene todo docente en su aula" y  mostrando "el grado de educación y civismo más bajo que podía  mostrar". 

    Entiende el magistrado que si la mujer tenía intención de pedir  explicaciones a la profesora por el motivo de dejar sin bocadillo a  su hijo, "cualquier persona normal puede juzgar que el modo en que lo  hizo" fue "absolutamente desproporcionado e inapropiado".

    Por ello, la "gravedad" deriva de haber llevado a cabo su acción  en presencia de niños de cinco años, incluido su hijo, "que empiezan  a interiorizar las normas de convivencia" y a los que resulta, según  entiende el magistrado, "gravemente perjudicial" para su educación  observar la imposición violenta y agresiva, además "de que es  fácilmente imaginable" que la experiencia sea para ellos  "traumática".