Torreperogil o cómo sobrellevar más de 2.200 temblores en un año

Las farmacias venden más ansiolíticos, hay bandos municipales en las calles, que animan a manifestarse para obtener respuestas, y el Ayuntamiento recibe informes sobre seísmos a diario. Es la imagen de Torreperogil, más de 2.200 terremotos después que del 20 de octubre de 2012. '¿Sabes que los torreños tienen mayor sensibilidad para detectar un terremoto que los pájaros o los gatos?'.

    31 oct 2013 / 11:28 H.

    Es un chiste que se extiende en Torreperogil y en la comarca de La Loma. La broma, no exenta de mala baba, juega con la creencia popular de que los primeros en detectar un seísmo son los animales y que esto, en el municipio peroxileño, se trastoca.
    En su despacho, la alcaldesa, la socialista Jose Caballero, reflexionaba sobre lo extraño y complejo que resulta gobernar un pueblo en el que algo que no tiene explicación es lo que más preocupa a los vecinos y, por lo tanto, marca su gestión. Los terremotos registrados, entre el 20 de octubre de 2012 y el pasado día 29, según el Instituto Geográfico Nacional, son 2.206. Ayer, al cierre de esta edición, no había constancia de más. “Te ocupa mucho tiempo”, deja claro la política. La regidora está preocupada: “Los vecinos están nerviosos y buscan culpables”. “Nosotros solo podemos informar y eso es lo que hacemos”, aclara. En un intento de canalizar el temor y la indignación de sus más de siete mil conciudadanos, la regidora anuncia que estará al frente de una manifestación, el próximo 8 de noviembre en Madrid. Protestará, con quien la acompañe, frente al Ministerio de Fomento, del que depende el Instituto Geográfico Nacional. Este organismo es el encargado de un estudio sobre los movimientos de tierra que debería de conocerse ya. “Mi intención es que Torreperogil se quede vacío”, espera la política. Cuenta con el respaldo de los portavoces de todos los grupos de la Corporación Municipal y de asociaciones y colectivos torreños.


    A la derecha, conforme se entra al Ayuntamiento, está la ventanilla de atención al ciudadano. Un trabajador tiene en su poder una lista de unos doscientos vecinos, los inscritos desde que, el viernes pasado, se publicó un bando en el que se anima a participar en la protesta. Los carteles están por las calles y el anuncio se mueve a través de las redes sociales. “Para que sea significativa, deberían de apuntarse a la manifestación unas seiscientas personas por lo menos”, opina uno de los empleados municipales. Una vecina cruza el umbral y dice que se suma a la movilización, entrega su DNI para identificarse y espeta: “Ya estoy harta de tomar pastillas por los terremotos”. Sus motivaciones quedan claras y generan risas comprensivas. La Administración local es la que correrá con los gastos del desplazamiento de los vecinos. La máxima responsable municipal ni siquiera teme recibir quejas por el gasto de fletar “cuántos más autobuses mejor”. “Da igual, está bien gastado”, asegura. Ayer, la Subdelegación del Gobierno anunció que la comisión de expertos que estudia los terremotos en Torreperogil y Sabiote se reunirá en Jaén, el 7 de noviembre, un día antes de la anunciada protesta. “No se desconvoca la manifestación hasta que no tengamos el estudio encima de la mesa”, promete la alcaldesa peroxileña.
    El vaso de la paciencia ya no admite una gota más en el pueblo, donde se llegó a registrar un seísmo de 3,9 grados. Una décima más, asegura un ciudadano, hubiera obligado a movilizar a todos los servicios de Protección Civil y a la Unidad Militar de Emergencia. Hubo peroxileños que llegaron a dormir en los coches, fuera de sus casas, en los primeros días de enero. Ayer mismo, un vecino explicaba que tiene el miedo metido en el cuerpo. “Me tengo que acostar todas las noches vestido, es que no puedo estar tranquilo”, dijo.
    José Rodríguez Cámara / Torreperogil