Torredonjimeno vive el momento

La fecha, los días para presumir de ser de un pueblo —o de una ciudad— son sus fiestas. Y una de las estaciones más divertidas, idónea para reunirse con amistades y familias, el verano. Ambas circunstancias se dan en Torredonjimeno desde el pasado día 25 de junio, arranque de la Feria de San Pedro. Los tosirianos viven su momento.

29 jun 2014 / 22:00 H.

El alumbrado público se encendió a las once de la noche del miércoles después del pasacalles inaugural a cargo de la Asociación Cultural Banda de Música de Torredonjimeno. Fue el umbral de unas celebraciones siempre esperadas. Ocurre que en tierra de tosirianos cada vez se disfruta más del horario de luz, de la feria diurna. “Fue una de nuestras apuestas cuando entramos a la Alcaldía. La hemos consolidado en los últimos años gracias a que creamos, poco a poco, la infraestructura necesaria”, expresa Concha Moreno, concejal de Festejos. El recinto está muy próximo a la Plaza del Ayuntamiento. Cuenta con el sombraje necesario para que los vecinos combatan las temperaturas hasta que llegue la noche. “Este año he notado que la gente la ha celebrado con más ganas. El viernes por la tarde estaba a tope”, subraya Maribel Lozano, la alcaldesa.


Moreno explica que el recinto de día concentra las actividades más amenas. “El jueves se celebró un concurso infantil de recortadores, en la Plaza de San Pedro”, agrega. El sábado repitió, por segundo año consecutivo, el “Grand Prix”. El espectáculo de la vaquillas consigue en vivo lo que propiciaba el programa del mismo nombre en televisión: reunir a la familia. “Había personas de todas las edades, desde mayores de setenta años hasta niños que tienen cuatro o cinco”, manifiesta la regidora. La noche del pasado sábado concluyó con la voz de uno de los concursante más carismáticos de “Se llama copla”: Antonio Cortés. “Procuramos que el género siempre esté presente en nuestra feria”, tercia Moreno.


actividades. Hay junto a las casetas un campo de fútbol vallado, reconvertido para la ocasión: hinchables, ocio estupendo para los menores. “Lo bueno es que los padres aprovechan para quedarse y pasarlo bien hasta que quieran”, coinciden la máxima responsable municipal y la edil del ramo. El “movimiento” deja (buenas) huellas en los dos negocios locales que están en la feria de día: Hotel Restaurante Twis y Bar Simón. “Ambos ofrecen un servicio exquisito. Es una ocasión propicia para ellos. Es muy importante que logren los beneficios que esperan. La verdad es que la afluencia ha sido espectacular. Más de uno ha tenido que comer en la barra por falta de mesas”, admite Concha Moreno. El Rincón, por su parte, se encarga de la Caseta Municipal.
Junto a los establecimientos, en explanadas, hay atracciones gratuitas que divierten a los niños. También es la zona de las orquestas, incombustibles a lo largo de las tardes. El Parque de las Quebradas —todo el casco antiguo— desprendió energía. La mañana de ayer empezó, en la Plaza de la Constitución, con un desfile de vehículos antiguos. Después llegaron los toros —inofensivos— de “El encierro” y, más tarde, los caballos, preciosos, que pasearon gracias a la Peña Caballista Ángel Peralta. La belleza de la escena resumió una feria que acaba hoy, como si durase un instante.