Todos pendientes de Jaén

Formó parte de la generación que hizo la Transición y del equipo de socialistas que enarboló la bandera de la renovación en Andalucía allá por el año 1995. José Antonio Griñán se marcha del escenario político en un momento especialmente convulso y lo hace, a primera vista, para dar paso a otra renovación casi 20 años después de la que él mismo abanderó. El anuncio de su despedida es la crónica de una “muerte” tan anunciada que no depara sorpresas en el fondo, pero sí en las formas.

    28 jul 2013 / 16:53 H.

    Parece que los astros, como dirían algunos, se han alineado para que no haya voces discordantes con esta repentina y advertida jubilación. Hay quienes dicen que Griñán tiene ahora más apoyos para que se vaya que los que obtuvo en el congreso para que se quedara como candidato. Da la impresión de que los más críticos con su gestión son, de forma paradójica, los únicos que están disconformes por la apertura del proceso de sucesión del Partido Socialista en Andalucía. Nada más lejos de la realidad. Esos dirigentes, localizados en torno a un 30% en Jaén, aplauden con la fuerza del poder la decisión de la estampida. De hecho no habrían admitido otras elecciones con el mismo candidato. Sin embargo desconfían de las prisas y están muy enfadados.
    El impacto de la noticia —adelantada en exclusiva por www.diariojaen.es—, dentro del marco de un debate sobre el estado de la comunidad descarriado por completo del objetivo original, tiene con el alma en vilo a los desarbolados dirigentes críticos, que han emprendido su particular mecanismo de defensa para que la espada no les atraviese el corazón y puedan reaccionar, a tiempo, al ataque con ímpetu. Todas las miradas están puestas en Jaén, la provincia que demostró en el último congreso regional quién es y cuál es su peso en el socialismo andaluz y, por ende, la que tiene las riendas de gran parte de lo que ocurra el 29 de julio, la apresurada fecha elegida para la celebración de las que serán las primeras elecciones primarias de Andalucía.
    La pretendida sucesión tranquila con Susana Díaz al frente puede quedar en agua de borrajas si la dirección jiennense da un paso al frente y opta por presentar candidatura alternativa. En Sevilla se da por hecho que la consejera de Presidencia tiene atado un acuerdo con 7 direcciones provinciales antes de presentarse “oficialmente”, algo que se espera para esta misma semana en Antequera (Málaga). ¿Qué pasa? Que le falta la estratégica Jaén, la segunda agrupación en número de militantes, con 8.000 censados. Y, verdaderamente, no tiene buena sintonía con esta tierra de olivos, donde sus visitas institucionales son contadas y las orgánicas ni siquiera figuran en las hemerotecas.  
    ¿Qué puede ocurrir a partir de ahora? Todas las respuestas conducen a 2 caminos. Por un lado, que la provincia jiennense, con Francisco Reyes como máximo responsable, se sume al carro de la designación del partido, personificada en la sevillana Susana Díaz, y aquí paz y después gloria —al menos de cara a la galería—. Por otro lado puede ocurrir que Jaén lidere una apresurada búsqueda por el territorio andaluz de los 7.000 avales que son necesarios —el 15% de los 45.000 militantes con derecho a voto— para que haya más de un aspirante y de verdad se celebren primarias.
    Oficialmente no hay respuesta, solo elucubraciones y comentarios entre bambalinas. La dirección provincial quiere esperar al comité director que se celebrará mañana, el máximo órgano entre congresos, antes de tomar una decisión. Hay quienes están convencidos de que el posicionamiento de Jaén dependerá de la estrategia que marque la ejecutiva federal, representada por Alfredo Pérez Rubalcaba, considerado el mayor sostén del sector crítico en Andalucía. Reflexión dentro de la que se enmarca una de las propuestas que también se barajan: que la exconsejera Micaela Navarro sea la elegida para enfrentarse a Susana Díaz. La propia historia hacer ver que las cuentas cuadran. Basta con recordar que la iliturgitana tuvo todas las papeletas, hace ahora un año, para ser la alternativa en el caso de que José Antonio Griñán no hubiera podido formar gobierno. Lo que habrá que ver es su disposición, es decir, si continúa en ella la tendencia de la disciplina después de aquel varapalo. Queda también por comprobar si quienes abanderan la renovación están dispuestos a que sea una “histórica” la “futurible” presidenta de la Junta de Andalucía. Hay una tercera vía abierta, también con nombres y apellidos: la de Luis Planas, consejero de Agricultura, otro posible candidato que, por el momento, ni se quita ni se pone.
    Todo hace indicar que los críticos que hay repartidos por las 7 provincias, con menor peso que la de Jaén, están a la espera de que Francisco Reyes mueva ficha. Saben que será una tarea que conllevará un esfuerzo titánico, casi imposible, por la limitación que marcan los tiempos. Pero hay maquinaria, solo falta engrasarla y darle al botón.
    Lo que sí está claro es que la consejera de Educación, Mar Moreno, más querida fuera de su tierra que dentro, se cae de todas las quinielas posibles. La considerada como una de las andaluzas con más tirón y mejor formación política ya no está en las agendas que marcan las primeras líneas institucionales y orgánicas. Para los afines a la dirección provincial la despedida de José Antonio Griñán arrastrará a la carolinense. Sin embargo, su afinidad con Susana Díaz le podrá reportar su particular hueco en el núcleo duro del socialismo de Andalucía. Nada está perdido y nada está ganado. La resolución al conflicto político abierto en la comunidad andaluza, en la que Jaén se convierte en el epicentro una vez más, es cuestión de tiempo y de negociación. José Antonio Griñán se marchará con la “chinita” en el zapato que siempre fue la provincia para él, un obstáculo en su camino con reminiscencias a la vieja guardia que dejó heridas abiertas que todavía escuecen. Su anticipada jubilación pretende, sin lugar a dudas, zanjar el escenario de incertidumbre ante una hipotética ruptura con sus socios de gobierno que conllevara un adelanto electoral. Quizá lo anunció en el foro menos adecuado, pero no fue fruto de la casualidad que, al siguiente día, los 8 secretarios generales del Partido Socialista estuvieran convocados en Sevilla para participar en la operación política. Y, ahora, todas las miradas están pendientes de una estrategia, la que marque Jaén.