Todos helados y contentos

Estamos en pleno verano y resulta una obviedad decir que hace un calor espantoso en esta tierra de nuestros amores. Así es desde los tiempos de Maricastaña,  no hay nada nuevo bajo el ardiente sol en esta época del año. Calor y más calor, ese amigo inseparable del ensordecedor canto de las chicharras que también nos acompaña durante la canícula. Desde siempre, la gente de Jaén y sus pueblos ha buscado el mejor remedio posible a estos rigores en ríos, fuentes, pozas, albercas y demás lugares frescos que la sabia naturaleza les ha ofrecido como refugio. Al atardecer, la agradable sombra de alguna higuera o de los parrales ha procurado descanso a más de una generación en esta tierra de clima extremo. ¿Y qué decir de sus delicados frutos que refrescados en el agua recién sacada del pozo han saciado su sed? Más tarde las piscinas tomaron el relevo y fueron populares lugares de esparcimiento para niños y mayores. Hasta aquí todo natural, buscado y ordenado, cada cual se ha ido apañando como mejor le parecía y todos contentos aunque algo sudorosos. Ahora ha llegado un remedio extraño y con el que nadie contaba. Hablo de los hipermercados y del exagerado uso y abuso del aire acondicionado que en ellos se estila. Más de uno ha salido de allí con algo más que un resfriado. Aquello más que tiendas, parecen estaciones de invierno en las que solo faltan los esquíes pues que el hielo, la nieve y la escarcha campan por sus respetos en todos los rincones. Y la diferencia de temperatura entre el aparcamiento y las líneas de fruta, lácteos y refrigerados se acerca a los treinta grados en muchos casos, con el consiguiente peligro de pulmonía para la respetable y sufrida clientela que todo lo aguanta y todo lo sufre. Ni que decir tiene que el despilfarro de energía no tiene ninguna razón de ser, a no ser que para salir corriendo de allí, la gente se apresure y compre lo primero que le venga a cuento, sin pensar en el precio ni en la necesidad que tiene de ello, y entonces el negocio del frío sea más que positivo para el comerciante. Todo es posible, a cosas como esta ya estamos acostumbrados. Feliz verano amigos helados, cuando llegue el invierno otros temas nos seguirán helando el corazón.

    24 jul 2014 / 22:00 H.