Tiempos duros para el aceite

Sabido era que la escasa cosecha, que se redujo hasta un 70% en la provincia de Jaén,  traería consecuencias para los empresarios oleicultores y ahora se ha cuantificado. El sector del aceite de oliva ha registrado un descenso del negocio cercana al 30 por ciento, y no porque el consumo haya caído sino, precisamente, por esa pobre campaña de aceituna que dejaron los olivos. Las cifras proceden del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, que constata que a fecha del 1 de julio han salido 934.458 toneladas de zumo de aceituna de las almazaras y envasadoras, lo que supone una caída del 29% respecto al año anterior y del 11% si se compara con la media de los últimos 4 años. En la otra cara, el informe del Gobierno también pone sobre la mesa que, en líneas generales, el precio del producto ha repuntado de manera considerable, incluso hasta un 30%, y no solo en el virgen extra, sino en todas las calidades. Las cifras hablan por sí solas de la complicada coyuntura por la que atraviesa el sector, lejos aún de la nueva remesa de zumo de aceituna que no podrá llegar a las bodegas a corto plazo y se enfrenta a un verano con problemas de abastecimiento, sobre todo después de la última decisión del Gobierno de frenar las exportaciones de aceite tunecino por haberse superado ya el cupo establecido.
En este escenario parece obvio que una hipotética escalada de precios, aún más que la ya registrada, no es la solución. Como dice el refranero, solo supone pan para hoy y hambre para mañana. La recta final se presenta con incertidumbre y no exenta de cierta tensión, a la espera de que llegue octubre y sirva para ir reponiendo las exprimidas bodegas.

    26 jul 2015 / 08:29 H.