Tiempo revuelto
Así definen nuestros hombres y mujeres del tiempo la que nos va a caer metereológicamente hablando, y la verdad es que: 'cuando no está de Dios, no está de Dios'. Necesitamos las lluvias pero también necesitamos de unos días luminosos que nos hagan ver y disfrutar de este tiempo de Semana Santa en la que el país se mueve a pesar de los pesares, y la actividad económica se despereza aunque solo sea para unos pocos días.
Esta es una semana de pasión y de dolor para los practicantes y una semana lúdica para los que no practican, y las dos partes tienen derecho a lo suyo. En cualquiera de los casos y en estos momentos, estamos ya tan acostumbrados a las malas noticias, que con resignación nos apechugamos con paraguas y gabardinas y decimos aquello de “que sea lo que Dios quiera”. Solo que Dios interviene bastante poco en estas cosas terrenales, y nosotros tratamos de mirar hacia arriba para echar balones fuera. La crisis económica que ya lleva instalada con nosotros cuatro años, viene a quedarse al menos que espabilemos. No es de recibo que nos hagan creer que hay que entonar un “mea culpa” individual y colectivo por que no hemos sido nosotros, los de a pie quienes hemos provocado este gran desastre, sino las políticas capitalistas y neoliberales que han imperado en la globalización, y el abandono de la ideología socialdemócrata por los estados. La resignación nunca fue buena porque paraliza, sí lo es la aceptación de la realidad desde el conocimiento por que solo conociéndola sabremos cómo podemos cambiarla.
Funcionaria