Te caso, no te caso
Nuria López Priego/Jaén
El cine nos ha regalado novias a la fuga, como Julia Roberts y Katharine Ross, y plantados en el altar, como Patrick Dempsey. Lo que no era usual es que el escurridizo fuera el oficiante de la boda. Esa es la película que les tocó 'sufrir' a Elicio Manuel Rodríguez y a su ya esposa, María Carmona, en Arjonilla.
Nuria López Priego/JaénEl cine nos ha regalado novias a la fuga, como Julia Roberts y Katharine Ross, y plantados en el altar, como Patrick Dempsey. Lo que no era usual es que el escurridizo fuera el oficiante de la boda. Esa es la película que les tocó 'sufrir' a Elicio Manuel Rodríguez y a su ya esposa, María Carmona, en Arjonilla.
Mareos, trastornos y noches de insomnio. Podrían parecer los síntomas de una enfermedad o los efectos que produce la sobredosis de un medicamento cualquiera, pero no son ni una cosa ni la otra. Fueron los pacedimientos, “sin necesidad”, que sufrieron Elicio Manuel Gutiérrez y María Carmona cuando, a poco más de una semana de la fecha que habían escogido para contraer matrimonio, el concejal del Ayuntamiento de Arjonilla que habían elegido para casarlos, el andalucista y teniente de alcalde Juan de Dios Úbeda, reculara en el “sí” inicial que les había dado. “Fue muy desagradable porque uno no se casa todos los días y esto nos dolió mucho”, sentencia Gutiérrez con la alianza ya en el anular de su mano derecha, pero molesto aún por la repentina determinación del edil, “cuando había dispuesto de tres meses para pensárselo”.
“A primeros de junio, hablé con él”, relata Gutiérrez. “Del nuevo equipo de Gobierno, era el más próximo a nosotros, ya que lo conocemos desde hace dieciocho años, y le hicimos saber que queríamos que nos casara. Eso sí, también le dijimos que si tenía alguna pega nos lo comentara, porque sabíamos que él está próximo a la Iglesia y, desde hace bastante tiempo, da cursillos prematrimoniales”. La respuesta de Úbeda fue, sin embargo, que “no había ningún problema”. “Una cosa no tiene nada que ver con la otra”, dice Gutiérrez que les aseguró el concejal andalucista. Y, así, durante tres meses, Elicio Manuel y María vivieron con la ilusionante certeza de que el 1 de octubre saldrían del Ayuntamiento de Arjonilla convertidos en marido y mujer. No sabían que los caminos del Señor son inescrutables y que la vida, a veces, depara sorpresas que la convierten en una “odisea” como la que, ahora, con la vista atrás, dicen haber vivido.
“Sobre la segunda quincena de septiembre”, el secretario del juzgado de paz les informó de que su expediente ya había concluido y de que podían ponerle fecha a la boda. “Pensamos en el 1 de octubre y ese mismo día fuimos al Ayuntamiento para hablar con Úbeda”, narra Gutiérrez, en una carta remitida a esta Redacción. Pero —exclama—: “¡Cuál no sería nuestra sorpresa cuando este señor nos dijo que no oficiaría la ceremonía ya que podía tener problemas tanto con el cura del pueblo como con los demás matrimonios que dan cursillos prematrimoniales! ¡Imagínese nuestro malestar!”. Ahí comenzaron unos quebraderos de cabeza que no son sino la cara de una cruz que oculta —dice— una “venganza personal por parte de Úbeda”, ya que —según el contrayente—: “Los hechos vienen derivados de un tema laboral”.
“Una semana antes” de que llegara el expediente judicial, el andalucista le preguntó a Gutiérrez “cuándo terminaba el contrato” que tenía con la Diputación y cuándo empezaba las vacaciones que le correspondían. “Le hice saber que eran del 19 al 23 de septiembre y este concejal me dijo que, en esa semana, se hacía la preparación de las jornadas medievales y que por qué no trabajaba gratis para el Ayuntamiento, ya que, según él, [la Administración local] no tenía dinero, porque el anterior equipo de Gobierno lo había dejado sin un duro, y que no me podían pagar”. Además, asegura que, al final, le espetó que lo dejaba a su conciencia, a lo que Elicio Manuel Gutiérrez le replicó: “Mi conciencia está limpia. ¿Tú trabajas gratis en tu puesto de funcionario de la Seguridad Social?”. “Cuando le dije esto, se fue con el gesto torcido”. Después, llegó la negativa de Úbeda a casarlos. Una secuencia causa-efecto que, sin embargo, desmiente el andalucista, que argumenta haberse negado a oficiar la boda por “coherencia” debido a los cursillos prematrimoniales que imparte en la parroquia. En cuanto a la sugerencia a Gutiérrez para que trabajara gratis para el Ayuntamiento, repone: “Es incierto”. “Antes de acabar la baja en la contratación, yo les dije a él y a otros que se tenían que coger los cinco días que les correspondían de vacaciones, pero planteé ‘si alguien, voluntariamente, quiere trabajar, por nosotros no hay ningún problema’. ¿Cómo iba yo a obligar a nadie a trabajar?”, pregunta Úbeda. El 26 de septiembre, la pareja denunció al andalucista ante el Juzgado de Paz por su actitud y su “falta de formalidad”.