Sueño medieval en la Sierra Sur
Mucho más que un castillo. Si algo caracteriza a La Mota es su condición de fortaleza, un completo recinto en el que a cada paso pueden verse los vestigios de una ciudad amurallada, que floreció cuando Alcalá la Real fue uno de los principales nudos en la frontera entre Castilla y Granada, entre cristianos y nazaríes.
Precisamente, la Fiesta Medieval, que se celebra desde el viernes, tiene como objetivo evocar el brillante pasado del conjunto monumental. La belleza del espacio adquiere aún más encanto gracias a la iluminación especial y a la combinación de música del Medievo y cientos de visitantes, algunos ataviados con trajes de época. La convocatoria, impulsada por el Ayuntamiento alcalaíno y la Diputación.
La actividad se encuentra consolidada y se perfecciona cada verano. El publico tiene a su disposición durante casi cinco horas un amplio programa de citas lúdicas. La más espectacular, con diferencia, es el montaje de danza vertical en el que una pareja se mueve al son de la música sobre la grandiosa fachada de la torre del Homenaje, en la alcazaba.
Por otro lado, quienes deciden subir a la Fortaleza de la Mota tienen a su disposición pasacalles, danzas arábigas y cristianas, representaciones y otros vistosos números, sin olvidar las propuestas específicas para los más pequeños de la casa. La Fiesta Medieval es una iniciativa familiar y propicia para la convivencia con los amigos. Por si todo lo anterior fuera poco, el público cuenta con la opción de adquirir productos de artesanía y de disfrutar de alimentos y bebidas en un entorno único. El hilo conductor de la celebración en 2014 es la conquista de la ciudad amurallada, denominada por los andalusíes Qal’at Banu Said —adaptado al castellano antiguo como Alcalá de Benzayde—, por parte de las huestes de Alfonso XI. Las huestes cristianas consiguieron penetrar después de meses de cerco y de alguna estratagema.
Por un módico precio, los visitantes pueden acudir a una convocatoria que dispone de un aforo de dos mil personas diarias. El tirón es tal que además de vecinos de Alcalá la Real y de emigrantes residentes en diferentes puntos del país, se desplazan hasta el monumento gentes llegadas principalmente desde municipios de Jaén, Granada y Córdoba. La organización, incluso ofrece un servicio de minibús para facilitar los movimientos a los asistentes a esta fiesta estival.