28 jun 2015 / 08:40 H.
Cuatro años después de la finalización de una de las infraestructuras más importantes realizada en Jaén en las últimas décadas, el tranvía de Jaén sigue parado. Una inversión pública de la Junta de Andalucía sin precedentes en la ciudad, en concreto, 120 millones de euros que hoy están paralizados por cuestiones económicas y también políticas. Las razones esgrimidas por defensores y detractores son de sobra conocidas y deberían pasarse sobre ellas como un mal libro que se enreda en la trama sin saber a dónde va. Aclarados los males que aquejaron a la idea y, sobre todo, a su no cerrada puesta en marcha, lo que es inadmisible es que la ciudad no cuente con este transporte público. Estaba llamado a mejorar el tráfico en la capital de la provincia y dinamizar de paso su comercio. Sin embargo, el diferente signo político del Ayuntamiento y la Junta enquistaron el problema. El endeudamiento del organismo local es cierto, aunque las prioridades políticas sobre en qué se continúa endeudando este equipo de Gobierno también son evidentes. En este sentido, el PP sí está dispuesto a cruzar líneas de gasto en otras materias. Cuestión de prioridades. La llegada a la Consejería de Fomento y Vivienda de la Junta del jiennense Felipe López puede reabrir una negociación enquistada. Su declaración de intenciones de buscar una solución razonable y, lo más importante, “equilibrada” es fundamental para retomar una negociación en la que también habría que pedir gestos a la otra parte. En este sentido, el alcalde debería dar un paso al frente y moverse para propiciar que Jaén cuente con un nuevo sistema de movilidad que tanto beneficio da a otras ciudades.