Solidaridad contra las desgracias
Esperanza Calzado/Jaén
'No lo olvidaremos nunca. Tan importantes fueron los pequeños gestos como las grandes ayudas y a todos estaremos eternamente agradecidos'. Este es el sentir de Raquel Viedma y Manuel Segovia, un matrimonio del barrio de La Magdalena que el verano pasado se salvó de ser desahuciado
Esperanza Calzado/Jaén'No lo olvidaremos nunca. Tan importantes fueron los pequeños gestos como las grandes ayudas y a todos estaremos eternamente agradecidos'. Este es el sentir de Raquel Viedma y Manuel Segovia, un matrimonio del barrio de La Magdalena que el verano pasado se salvó de ser desahuciado
gracias a la colaboración ciudadana.
Raquel Segovia y Manuel Viedma consiguieron sobrecoger el corazón de los jiennenses durante el verano del año pasado. Siete meses después de que saltara a la luz su problema, esta familia, natural de Santa Coloma de Gramenet, Barcelona, todavía se emociona cuando recuerda las grandes muestras de solidaridad que recibieron. Este matrimonio y sus dos hijas estuvieron a punto de ser desahuciados por una deuda de 12.800 euros.
Su historia se remonta a 2004, cuando la pareja decidió emigrar hasta Jaén ante la promesa del primo de Manuel de abrir un negocio de limpieza que daría buenos resultados. Crearon una sociedad limitada laboral que en 2005 se disolvió por problemas familiares. Vendieron la empresa a su primo y firmaron un documento ante notario que establecía que todas las cargas contraídas antes y después de la cesión serían responsabilidad de la persona que ahora se la quedaba. La sorpresa llegó entre 2007 y 2008, cuando embargaron la nómina de Manuel y, posteriormente, les comunicaron que iban a ser desahuciados porque el inmueble estaba en venta.
Una vez se publicó su historia en JAEN, la sociedad se volcó con ellos. Sus vecinos recogieron firmas, hicieron recolectas para pagar la deuda, que fue aumentando a causa de los intereses de demora. Se paralizó un primer desahucio, con la colaboración de la Plataforma 15-M y, al final, gracias a la donación de 3.000 euros que les hizo una vecina de San Cugat del Vallés, que no quiere desvelar su nombre, consiguieron liquidar la deuda que pesaba sobre ellos.
Han pasado siete meses desde aquello y Manuel y Raquel no están tranquilos. Todavía tienen una espina clavada en el corazón que no les permite dormir con total serenidad. No disponen del documento acreditativo de que han saldado la deuda. “Hemos pagado, pero el Juzgado todavía no ha emitido el papel que certifica que la casa es nuestra”, explica Raquel, que tiene miedo de que si no se emite este certificado, pueda volver a encontrarse con el mismo problema. “No estamos tranquilos hasta que no esté todo bien atado”, sentencia. Además, tiene otro obstáculo, Manuel continúa con su cruzada para encontrar trabajo y garantizar el bienestar de su mujer y sus hijas.
Con respecto al respaldo obtenido, el matrimonio reconoce que hay gente que pensaba que no les iba a ayudar y, sin embargo, se volcó con ellos. Por eso agradecen por igual todos los gestos —aunque no fueran económicos— y, sobre todo, la colaboración de los vecinos del barrio. Aunque, sin duda, tienen un “ángel de la guarda”, que fue la vecina de San Cugat del Vallés que aportó 3.000 euros y a la que todavía no conocen en persona, aunque sí han hablado por teléfono con ella. Raquel explica que la manera que tiene de devolver el favor es ayudar en los casos de desahucio que llegan a sus oídos. “Todavía me pongo mala al ver que hay gente a la que le pasa lo mismo que a mí y les ánimo a que lo cuenten”, concluye Raquel. Ahora, este matrimonio lucha por obtener ese último papel y conseguir un empleo, y lo hace con el orgullo de sentirse ampliamente respaldado.
Una historia que logró emocionar a la sociedad
El 16 de julio de 2011, JAEN publicó la historia de Raquel Segovia y Manuel Viedma. Desde entonces, su caso fue seguido por medios de comunicación de toda España hasta llegar al final feliz. Fue el jueves 22 de septiembre cuando esta jiennense, natural de Santa Coloma de Gramenet, Barcelona, fue portada del rotativo, ya que consiguió salvar su trágica situación gracias a la ayuda desinteresada de una mujer anónima que le dio 3.000 euros.