Sobrevivir entre los olivos
Malviven en un terreno privado, casi a la intemperie. Un grupo de extranjeros acampa en un paraje periférico de la capital a la espera de que alguien, particular o un colectivo, les dé comida, ropa y apoyo. La Asociación Universal para el Progreso, presidida por Luis Cedillo, ayuda a inmigrantes que pernoctan entre olivos.
Diario JAÉN se ha desplazado a la zona donde al menos cuatro foráneos pasan sus días en condiciones infrahumanas. Dos casetas para dormir, un carrito con ollas, una montaña de carne cruda a ras de suelo con restos de arroz, un colchón y muebles de cocina. Y cuatro personas resignadas a la espalda de una fábrica. Esa es, en esencia, la composición de la escena. “A veces viene más gente. Unos se van por el día y regresan por la noche”. Habla Ambay, senegalés que habita en la zona desde hace casi un lustro. Es alto, de complexión fuerte, ronda la treintena y luce un pantalón vaquero con rajas a la altura de una de sus rodillas. Cuando sonríe —y lo hace a menudo— deja al descubierto un hueco notable entre sus paletas superiores. Es el intérprete de Cedillo, que pregunta por el africano después de aparcar, bajarse del coche y descender por un terraplén. Ambay, que lo conoce, sale de su caseta para saludarlo. “Al principio fue muy complicado hablar con ellos. No quieren que nadie sepa dónde están, por temor a que los echen. Aunque, por suerte, el propietario del lugar los deja estar aquí”, señala el presidente de la Asociación Universal Para el Progreso, que sabe de la ubicación del asentamiento desde hace cuatro meses.
Ha narrado algunas de las historias por “El Rincón Universal”, su espacio en UniRadio, para difundirlas y sensibilizar a la ciudadanía. Cuenta que logró complicidad con otro africano que habla castellano con fluidez. Duró poco tiempo. “De pronto se mostró reacio a conversar. Ya no sé dónde anda”, agrega.
Ambay reside con un compatriota y con un boliviano que lleva poco tiempo en el terreno. “Aquí estamos, sí”, dice este último, el gesto tranquilo. Como el resto, pide ayuda. Le da igual de dónde venga. “Necesitamos arroz, carne y cualquier alimento”, comenta a a este medio. Los tres precisan calzado: dos cuarenta y cuatro y un número cuarenta y tres. Cedillo toma nota y promete volver. Antes de irse, los invita a la futura “olla popular” que organizará junto con el Mercado de San Francisco, la UJA y la asociación Passo los días 30 y 31 de mayo en el polígono de El Valle, en las instalaciones del colectivo. “Esto no es humano. Ahora hace calor, pero con el frío y la lluvia es aún más dramático”, lamenta Cedillo.
Cáritas Interparroquial ha visitado la zona con alimentos y ropa. “Hemos ido alguna vez. Les hacemos un seguimiento para acompañarlos. Algunos almuerzan en los comedores de San Roque y El Jordán”, señala Alfonso Alcalde-Diosdado, director de la ONG. “Loma del Royo” también colabora con ellos.
Hay buscavidas, como Ambay, que marchan al centro durante el día para encontrar recursos. Otros aguardan en la zona, sentados o tumbados en las casetas, enfrente de una explanada de olivos. El paraje, un refugio improvisado, está entre los cementerio “viejo” y “nuevo”.