Sobre algunos periodistas

Hace una semana leí una noticia en 'El País' relacionada con la situación de exclusión de Iñaki Urdangarin de la vida oficial de la Corona. Se ponía en boca del jefe de la Casa del Rey lo siguiente:

    27 dic 2011 / 15:36 H.

    “Es como cuando alguien tiene un hijo. Se le puede querer más o menos, o parecer más o menos tonto, pero no puede dejar de ser tu hijo”. Le escribí una carta al señor Spottorno, rechazando la utilización del lenguaje que hiere a familias con personas con discapacidad psíquica. Le dije que mi hija, con un hermano con autismo, había recientemente leído un cuento sobre un planeta de superhéroes en el que nació un niño sin poderes. Fue ella la que lo resumió diciendo que ese cuento se refería al nacimiento de niños con problemas en un mundo actual en el que, reducidas sus posibilidades, ven a los “normales” como superdotados. Y ella me contó que esos niños, precisamente por la manera que luchan para superar sus barreras, son los verdaderos superhéroes. El jefe de la Casa Real me contestó a los dos días, me escribió sobre su familia y se solidarizó con aquellas que tienen a miembros con discapacidades. Me dijo que esas palabras no fueron pronunciadas por él, como así lo atestiguan los más de veinte periodistas que hubo en la sala de prensa y la rectificación que hizo el periódico. El señor Spottorno cuenta con todos mis respetos, por la empatía que mostró al escribirme una carta tan cálida y tan rápida. Un periodista, profesional de la palabra, no puede utilizar un lenguaje tan anacrónico e hiriente para buscar titulares, aunque haya una rectificación posterior. Hacen daño y ningunean el esfuerzo de las familias.
    Tomás Boyano Sanz
    Economista