Silencio y lágrimas tras la "Llamá"
Javier Cano /Jaén
La amenaza de lluvia hizo añicos la tradición y dejó a la capital sin la procesión inaugural de la Semana Santa. Los pronósticos, poco acertados al final, pusieron de manifiesto –eso sí– la sensibilidad de la cofradía hacia su patrimonio artístico y humano, que no expuso al riesgo en ningún momento.
Javier Cano /JaénLa amenaza de lluvia hizo añicos la tradición y dejó a la capital sin la procesión inaugural de la Semana Santa. Los pronósticos, poco acertados al final, pusieron de manifiesto –eso sí– la sensibilidad de la cofradía hacia su patrimonio artístico y humano, que no expuso al riesgo en ningún momento.
Crónica de una procesión imposible. Todo Jaén llamó a la puerta de la iglesia parroquial de Belén y San Roque como una hermandad en corporación deseosa de tocar calle. Pero no pudo ser. Las previsiones meteorológicas inmediatamente anteriores a la hora de salida de la comitiva desterraron la maravillosa posibilidad de que Nuestro Padre Jesús de la Salud entrando en Jerusalén y María Santísima de la Paz inauguraran, con su belleza trianera rodeada de tulipanes, rosas rojas y alhelíes, la Semana Santa.Se presagiaba poco antes por la Cuesta de la Virgen, por la que ascendían con lentitud desacostumbrada costaleros, mantillas, nazarenos y músicos, como si no tuvieran prisa por conocer lo que, luego, sería una terrible realidad: la suspensión de uno de esos cortejos imprescindibles –¿cuál no lo es ya?– de la Pasión jiennense.expectación. Más información en nuestra edición impresa.