Sigue estable en la UCI el tío de la niña de Bailén
El tío de la niña de cinco años que murió, hace una semana, en Bailén, atropellada por otro familiar sigue estable, dentro de la gravedad, en la Unidad de Cuidados Intensivos del hospital Neurotraumatológico de Jaén, a la espera de ser intervenido quirúrgicamente, algo que Salud no ha concretado todavía.
El tío de la pequeña Lucía Fernández Galindo permanece estable, en la Unidad de Cuidados Intensivos del hospital Neurotraumatológico de Jaén, en la que ingresó, el jueves pasado, con fractura de pelvis y distintas contusiones. Ocurrió después de un fatídico atropello, en el que también resultó herida su mujer, que tuvo que ser trasladada al San Agustín, de Linares, con una pierna rota. Este fue el triste balance con el que se zanjó un conflicto familiar enquistado por la instalación de un palomar en la azotea del número 13 de la calle Coronel Costilla de Bailén.
Luis G. M., el presunto autor del atropello, que ingresó, el sábado, en prisión después de prestar declaración ante el titular del Juzgado número 5 de Linares, acariciaba, desde hacía “tres o cuatro años”, la idea de instalar un palomar en la terraza de la vivienda de su madre. Pero su insistencia se topaba siempre con la negativa de esta y de sus hermanas. El jueves pasado, la escena y el “no” que recibía su anhelo se repitieron, pero, esta vez, hubo algo más.
Según un vecino, esa mañana, fue a la casa materna con el propósito de comenzar la instalación, pero, una vez en la terraza, se encontró con que no podía entrar en ella por culpa de un candado, confirmaron fuentes de la investigación policial. Al parecer, reclamó la llave, pero la madre se negó a entregársela.
Todo pareció quedar ahí, pero, por la tarde, Luis G. M. volvió al hogar materno para insistir en su fijación. Allí estaba también una de sus hermanas, Pepi, y la hija de cinco años de otra, ya que, según explicó a este periódico una conocida de la familia, la casa de la abuela era el lugar al que Pepi llevaba a la niña para que la recogiera su hermana, que estaba trabajando en la campaña de recogida de la aceituna.
Al parecer, Luis G. M. retomó la discusión que había comenzado por la mañana con la madre por la instalación del palomar, pero, de nuevo, solo encontró rechazo. En un primer momento —informaron las mismas fuentes de la investigación—, el hombre amenazó supuestamente a su madre y a su hermana con una navaja, pero, al ver que esto no tenía el efecto deseado, salió de la casa, lanzando una amenaza —“¡Voy a venir a mataros!”—, cogió su todoterreno, un Suzuky Jimny, y, supuestamente, “esperó” en la esquina de la vivienda hasta que vio salir a su hermana y al marido de esta, contra los que embistió en sentido contrario, en la puerta misma del número 13 de la calle Coronel Costilla. Con la pareja también estaba la pequeña Lucía, que murió en el acto, según la Guardia Civil. N. López/Jaén