Si yo fuera Carlos Dívar

No entiendo tanto revuelo. ¿Cómo puede sorprender que el presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial tenga fines de semana de cinco y seis días? Habrá que recordar a este pueblo iletrado que sobre su robusta espalda recae uno de los pilares del Estado y qué menos que el hombre relaje mente y espíritu alejado del mundanal ruido. Además hace patria y no deja nuestro dinero en Botsuana, por ejemplo, y refugia sus posaderas en la cercana y plácida Marbella.

    27 may 2012 / 09:35 H.

      Veinte largos fines de semana durante tres años para aumentar su productividad, sin duda, y qué más da que no estuvieran ligados a actos oficiales. O es que no se dan cuenta de que él lleva los problemas del Estado en el equipaje.  Además entenderán ustedes que como alto representante de la Justicia tiene que alojarse en hoteles de lujo y no puede cenar en Hamburguesería Choni, eso es de cajón. Me produce desazón este debate interesado porque se pone en peligro una institución judicial básica para el funcionamiento de este país. Todos los días, bien temprano, me encomiendo a ella. Como bien dice nuestro ilustrado Carlos Dívar en una de sus escuetas declaraciones, estos viajes son una “miseria”. Razón llevas, Carlos, perdona que te retire el tratamiento de excelentísimo, pero te encuentro cercano en mis desvelos. Qué son 13.000 euros, más gastos de escoltas y vehículos oficiales. Quién no se gasta eso un día que se te calienta la boca... A mí me pasa a menudo. ¿En qué país vivimos cuando un gerifalte tiene que dar explicaciones sobre lo que hace? ¿Dónde vamos a ir a parar? De seguir por esta línea cualquier día el vulgo se creerá que es igual que los elegidos, los rectores blindados de nuestro presente y futuro. Además, entiendo que lejos de una dimisión que nadie comprendería por haber gastado dinero público en viajes privados, lo propio y correcto es ajusticiar en la plaza pública, y a la mayor brevedad, al vocal que tuvo la peregrina idea de denunciar al presidente. Menos mal que todo seguirá igual. Nos vemos en Marbella.

    En Twitter @JMSerranoAlba