Si hubiese buen señor
El señor alcalde ya nos tiene acostumbrados: todo lo que hace la Junta de Andalucía está mal, y según él “hay un cambio de caras pero no de políticas”. Menos mal, pensamos algunos, que es así, ya que el PP no cambia de política ni de cara, ni siquiera cuando los tribunales imputan presuntamente a sus cargos.
El señor regidor pide a lo largo y ancho del mapa autovías, ciudades de la justicia y la sanidad, y no sé cuántas cosas más. Pedir y pedir, pero no dar. Ese sería el resumen. ¿Por qué no echa a andar el tranvía? ¿Por qué sube nuevamente los impuestos de la ciudad, que ni los empresarios están contentos? En el momento en que la oposición arme una buena lista electoral, dejaremos de oír a este cascarrabias, que sueña con otros puestos de más poder. Aunque como dijera Bertolt Brecht: “¿No sería esto más fácil si el gobierno disolviera al pueblo y eligiera a otro?”. A veces dan ganas de pensar lo mismo, pero lo cierto es que en Andalucía sigue gobernando la izquierda y está frenando, a pesar del empuje de la derecha y la demagogia con la crisis, las políticas liberales que nos impone Madrid. Tenemos una suerte indescriptible, un gobierno de izquierdas comprometido con lo público, a pesar de la que está cayendo. Así que solo queda ser pacientes y esperar a que pase el nuevo desfile militar que nos está preparando Fernández de Moya, nuevo monolito, escultura conmemorativa o procesión. Y recordar aquellos versos del Cantar del mio Cid: “¡Oh Dios, qué buen vasallo, si hubiese buen señor!”
Escritor
Juan Carlos Abril