Se busca maquinaria para el olivo
Fran Cano /Baeza
Una maquinaria apropiada de recolección rentabiliza las plantaciones del olivar. Así lo aseguró ayer el ingeniero agrónomo Javier Hidalgo Moya, en la presentación del encuentro que dirige, titulado 'Diseño y manejo de plantaciones de olivar'.
Fran Cano /BaezaUna maquinaria apropiada de recolección rentabiliza las plantaciones del olivar. Así lo aseguró ayer el ingeniero agrónomo Javier Hidalgo Moya, en la presentación del encuentro que dirige, titulado 'Diseño y manejo de plantaciones de olivar'.
El experto abordó también la crisis oleícola.
El aceite y todo lo que rodea al sector es una temática recurrente en la programación de la sede Antonio Machado de Baeza de la UNIA. Y en momentos como el actual, donde el producto está devaluado, en el mercado, estos encuentros ayudan a esclarecer las posibles soluciones, así como señalan las causas de la mala situación oleícola. El técnico, especialista titular del Ifapa, se sumó en su discurso sobre los caminos para salir de la crisis a la apuesta por la calidad, argumento que ya esgrimió la semana pasada el experto Marino Uceda.
“Quienes investigamos en el Ifapa, concretamente en el área de producción agraria, debemos estar muy centrados en el mundo del olivar”, comenzó en su intervención Javier Hidalgo Moya. Le tocó desarrollar, en su coloquio, las técnicas adecuadas para el manejo de las plantaciones de olivar y el especialista trazó un recorrido histórico que refleja la evolución del sistema oleícola: “Andalucía y, sobre todo, Jaén son tradicionalmente olivareros. Ha sido un cultivo muy rentable gracias a las ayudas promovidas desde la UE. Así, se han expandido nuevas plantaciones”, precisó. Según dijo, estas son más mecanizables y productivas con respecto a los cultivos más antiguos.
El experto explicó que las plantaciones tradicionales de olivar suponen unos 70 u 80 olivos por hectárea. “Aquí es vital para que sean productivas ejecutar un buen sistema de riego. La recolección es mecanizada”, afirmó. Tras estos cultivos, aparece en los años 70, la nueva olivicultura, que genera unas plantaciones de alrededor de 300 olivos por hectárea. “En este periodo es más fácil para el trabajador recoger la aceituna porque la mecanización también mejora”, informó.
Y, posteriormente, en la década de los 90, los cultivos del olivar aplicaron las mismas maquinarias y procesos de recolecta que en la uva. “Aquí ya hablamos de 1.000 olivos por hectárea que ahorra costes de producción. Muchos inversores apuestan ahora por esta fórmula”, explicó Hidalgo. De estas últimas plantaciones, en seto, explicó que surgen como una idea muy innovadora que permitía a solo dos trabajadores realizar todo el trabajo. Sin embargo, a pesar de esta enorme ventaja, estos cultivos presentan un obstáculo importante: la maquinaria encargada de la recolecta tiene límites de anchura y de altura, y al pasar por encima del olivo puede podarlo, lo que perjudica a la calidad del producto: “Pierdes producción y al final terminas necesitando más mano de obra”, puntualizó el ingeniero agrónomo. Aparece entonces la clave del asunto: se precisa de una maquinaria adecuada que te garantice la rentabilidad de la cosecha. “Es el pulso que tenemos ahora”, sentenció.