Santi Villa, pasión blanca
Santi Villa (Linares, 1982) ha encontrado en el Real Jaén una estabilidad personal y emocional que le ha permitido ofrecer un extraordinario rendimiento. En Jaén lo ha vivido todo: el éxito por el ascenso, la angustia por el descenso y ahora la ilusión por volver a recuperar la categoría que nunca debió perderse. Tiene 32 años y vive uno de los mejores momentos de su carrera deportiva.
Su presencia ha sido clave en el Real Jaén en 2015. Anotó ante el Betis B y el domingo, en el minuto 90, certificó el gol de la victoria en Arroyo. De sus botas han salido los últimos puntos. “Me encuentro muy bien en todos los aspectos y eso se nota en el rendimiento. Estoy en un buen momento de forma”, reconoce. El gol lo ha hecho más importante aún. Siempre ha marcado con regularidad, aunque no ha sido un futbolista de cantidades elevadas. “Seis o siete goles he hecho por temporada, salvo en el Orihuela, con el que anoté trece”, recuerda. No se plantea una marca concreta, aunque admite que su porcentaje actual es de los mejores de su carrera. “Llevo cinco tantos este año y me he perdido algunos partidos por lesión. En otros casos también he jugado de lateral. El porcentaje entre partidos y goles creo que es notable”, indica. Y tiene una explicación sobre su acierto: “Juego más cerca de la portería, estoy más cerca del punta y la experiencia hace que cada vez te coloques mejor en el campo”, expone.
Santi Villa está feliz en Jaén. Cumple su tercera temporada. Ahora tiene una meta en su mirada: volver al fútbol profesional y disfrutar de él. Pero entiende que, para ello, es necesario que el equipo recupere el espíritu que lo hizo grande, el denominado partido a partido. “El Real Jaén ha conseguido cosas importantes cuando se ha centrado en el partido inmediato y no ha mirado más allá. Esa esencia tiene que volver. No tiene sentido mirar a largo plazo cuando lo más trascendente siempre es lo más inmediato. Por ello, ahora mismo la única preocupación es ganar en La Roda. No vale otro objetivo”, manifiesta. Considera que la situación ha cambiado con respecto a las últimas semanas por la victoria en Arroyo. “El trabajo diario es intenso y los triunfos representan una mayor creencia en lo que uno hace. Los resultados permiten que el trabajo tenga su premio, como sucedió en Arroyo”, apostilla.
Santi Villa se siente identificado con el Real Jaén hasta el punto de que reconoce que le gustaría concluir su carrera en el club jiennense. “Desde que llegué estoy muy a gusto. Mi familia está aquí, mi hijo nació en Jaén y la vida la tengo hecha aquí. Me encantaría colgar las botas en el Real Jaén. Desde el primer día he sido muy feliz y lo he dado todo por el equipo”, reitera. Finalmente, hace un requiebro al pasado y recuerda el ascenso ante el Huracán, el penalti que no convirtió y el año en Segunda División. “Son momentos históricos que no olvidaré. Son difíciles de describir. Cuando no metí el penalti lo sentí como una jugada más, pero, al ver la acción de Gaitán, pensé que el sueño se escapaba. Se me pasó la vida por delante. Luego fue increíble. Una felicidad inmensa”, evoca. Y agrega: “Jugar en Segunda fue formidable y mucho más cuando tú formas parte de la conquista. Era la primera vez que jugaba en esta categoría. Fue tan bonito que todos queremos volver a repetir la experiencia”, concluye.