Santa Potenciana redime a un ladrón

José Carlos León/Villanueva de la Reina
Como si se tratara de un 'milagro', la pulsera robada a Santa Potenciana, la patrona de Villanueva de la Reina, aparece en el buzón de la casa del párroco del pueblo. La desaparición de la joya había indignado a los vecinos. Una feliz sorpresa.

    19 ene 2012 / 10:43 H.

    Alberto Jaime Martínez, párroco titular de Villanueva de la Reina, se llevó una grata sorpresa cuando, al abandonar su domicilio, observó que había una carta en el buzón. Se trataba de un sobre sin franquear y sin ningún dato que, sin embargo, contenía la pulsera de oro que robaron la pasada semana a Santa Potenciana, patrona del pueblo. Inmediatamente, el párroco se dirigió a la Guardia Civil y a la Policía Local para comunicar la aparición.
    “He sentido una gran emoción y una gran alegría cuando he visto la pulsera. Durante estos días lo he pasado realmente mal”, señala, eufórico, el cura. Fue el pasado miércoles cuando, durante la misa diaria que se celebraba en la capilla del Rosario, alguien se llevó esta joya. El párroco apunta a varias teorías. “Puede que haya sido una cosa de niños o que algún feligrés nos haya avisado para que pongamos más medidas de seguridad y evitar que esto no suceda. Lo que importa es que la pulsera ha aparecido, afortunadamente, y que todo el mundo está muy contento”, juzga Alberto Jaime Martínez.
    Desde que JAEN publicó, en primicia, la noticia, el pasado día 13, lo ocurrido generó un gran interés. “Yo creo que parte del éxito de la aparición de la pulsera la tienen los medios de comunicación, por la difusión y seguimiento del robo”, concluye el párroco de la iglesia la Natividad de Nuestra Señora de Villanueva de la Reina.
    No es el único robo de un objeto religioso en lo que va de invierno. Los asaltos a iglesias causaron indignación en la zona de la Sierra Sur jiennense, como en el municipio de Frailes o aldeas alcalaínas, o en Huelma, donde se sustrajeron objetos de cofradías de la parroquia.
    El propio Obispado pidió a los sacerdotes de la Diócesis que extremasen las medidas de seguridad y que hiciesen inventario de las piezas de valor que se guardan en las iglesias, para que sea más fácil denunciar su desaparición.