Retroceso del separatismo

El nacionalismo es una ideología y un movimiento sociopolítico que surgió junto con el concepto de nación, propio de la Edad Contemporánea, en las circunstancias históricas de la llamada era de las Revoluciones (Revolución Industrial, Revolución Burguesa, Revolución Liberal) desde finales del siglo XVIII. Como ideología, el nacionalismo pone a una determinada nación como el único referente identitario.
Así pues, mantiene que la nación es el motivo único y legítimo para formar Estado y que las fronteras de este deben coincidir con el primero. En ocasiones también se llama nacionalismo al sentimiento de pertenencia a la nación propia, algo en principio identificable con el patriotismo, pero distinto si va más allá del mero sentimiento e incorpora contenido doctrinal o acción política en un sentido concreto.
En España surgieron muchos nacionalismos para el pequeño espacio de tierra en el que nos encontramos. Surgió el vasco, el catalán y el gallego. Y después surgieron unos cuantos “iluminados” que se pusieron a hablar de los pueblos. Y ya dimos salida al pueblo valenciano, al pueblo andaluz, al pueblo asturiano, al pueblo canario. Será por pueblos. En conclusión, muchos políticos surgieron antes de Franco y después de Franco para defender lo propio frente a los demás. Se pusieron —y se ponen— a dividir en vez de sumar. Y en mi opinión, habría que tener cuidado con estos políticos iluminados. Cada vez son más los que odian a España. Cada vez veo más gente que dice que se siente más andaluz que español, cuando esa pregunta sencillamente no tendría ni por qué hacerse. ¿Ustedes se creen que uno va a Córdoba y le pregunta a cualquiera si se siente más cordobés que andaluz? Pues, lo mismo pasa con la españolidad. No hay por qué dudar de ella. Sin embargo, en España hay gente que parece que le entra un virus si responde que se siente española. Estoy harto de que este país esté lleno de acomplejados que, para empezar, hacen lo peor que se puede hacer en este mundo, que es identificar y “sellar” a la gente por buena o mala según su ideología. Esto es lo que traen los nacionalismos y los regionalismos. La insolidaridad. Como dicen los catalanes, España nos lastra y estaríamos mejor sin ellos en materia económica. Eso es insolidaridad dicha con otras palabras. En un mundo en el que cada vez, los países estamos más unidos (véase Unión Europea o Estados Unidos), ¿para que leches nos vamos a poner a aupar a los nacionalistas? Y quiero alertar sobre esto porque en Andalucía cada vez hay más de estos iluminados.


Manuel Rodríguez del Valle /J aén

    30 nov 2015 / 12:14 H.