Rescate del cadáver de un vecino de Úbeda desaparecido el viernes
Desenlace triste. El cuerpo sin vida de Mateo Hueso Catena, un vecino de Úbeda desaparecido el viernes, fue encontrado ayer a mediodía en un paraje del mismo municipio conocido como barranco de los Lobos. Según explica la familia, la muerte se produjo, con casi total seguridad, por causas naturales.
Desenlace triste. El cuerpo sin vida de Mateo Hueso Catena, un vecino de Úbeda desaparecido el viernes, fue encontrado ayer a mediodía en un paraje del mismo municipio conocido como barranco de los Lobos. Según explica la familia, la muerte se produjo, con casi total seguridad, por causas naturales. Un amplio dispositivo de búsqueda permitió localizar el cadáver de Mateo Hueso Catena. De acuerdo con fuentes familiares, el hombre, de sesenta y seis años, salió el viernes, en torno a las ocho de la mañana, de su domicilio en la zona ubetense de la Puerta del Sol. Pasó por un bar y dijo al camarero que iba a buscar espárragos al campo. Su esposa dio la voz de alarma por la tarde al notar que su marido, que no había vuelto a comer a mediodía ni llevaba teléfono móvil, faltaba del domicilio. Después de presentar la preceptiva denuncia comenzó el rastreo.
Las labores, en las que colaboraron amigos, familiares y voluntarios, se mantuvieron hasta la madrugada de ayer y se reanudaron por la mañana. En un primer momento, aunque no se tenían pistas sobre el posible paradero, se focalizó la búsqueda en la pedanía de Santa Eulalia, donde el hombre poseía una propiedad, y en el entorno del río Guadalquivir, ya que la sequía de este año hace que los espárragos escaseen, salvo en áreas ribereñas. Las labores dieron su fruto en torno a la una menos cuarto, cuando, en la zona del cortijo de Guadalupe, se halló el vehículo en el que había salido Mateo Hueso, una furgoneta Opel Combo. Esta circunstancia posibilitó que se acotara el entorno de rastreo. Media hora más tarde aparecieron los restos mortales del hombre. Se hallaban en el barranco conocido como de los Lobos, en las cercanías del Cortijo Nuevo. Los allegados destacan que, con seguridad, la defunción se debió a causas naturales, probablemente a un infarto, como confirmaron los médicos.
Tales fuentes indican que sujetaba en una mano un manojo de espárragos y en la otra, el cuchillo utilizado para cortarlos. Lo inaccesible del lugar obligó a que un grupo del Grupo de Rescate e Intervención en Montaña (Greim), desplazado desde Granada, se encargara de sacar el cadáver del desnivel. Posteriormente, un helicóptero del Cuerpo lo trasladó hasta la Academia del Instituto Armado en Baeza. La Benemérita movilizó unidades de distintos puntos de la provincia. Incluso, se barajó la posibilidad de trasladar el servicio de perros para cooperar en las complicadas tareas de rastreo.
En un principio, los trabajos para hallar al hombre desaparecido se vieron dificultados por el hecho de que, aparte de en los alrededores de Santa Eulalia, solía salir a buscar espárragos a distintos parajes de la comarca de La Loma. Entre ellos, Guadalupe y Puente Ariza, en Úbeda, y Cetrina, este último en el término municipal de Sabiote. Juan Rafael Hinojosa / Jaén