Relevo familiar en un quiosco de la Plaza de los Jardinillos


Histórico cambio de rostro en el Kiosco Los Jardinillos—el más próximo al parque infantil— en la plaza del mismo nombre. Juan García Moreno deja el negocio en manos de su yerno José Carlos Aguilera y su hija Ana Belén García después de casi cuatro décadas como propietario del establecimiento. La “cosa” queda, pues, en familia. De Juan García, jubilado desde comienzos de junio, a José Carlos Aguilera, exconserje de una comunidad y con trayectoria como ferretero.

10 ago 2014 / 22:00 H.

El relevo, consumado desde hace un mes, tuvo su momento de transición. “Estuve una semana con ellos para enseñarles. Aunque no era un trabajo nuevo para mi hija, porque se ha quedado muchas veces al cargo. Ahora saben de verdad cómo se lleva el negocio”, dice Juan García, que disfruta del verano en Puerto Alto.
El quiosquero retirado recuerda el comienzo de su andadura profesional con el tono reflexivo de quien ha enfrentado momentos delicados. “Los primeros años fueron difíciles. Salí adelante gracias a que también tengo un receptor de Loterías y Apuestas del Estado”, admite. El azar— las circunstancias que no se eligen— también le puso un escollo importante: Juan García tiene seriamente mermada su pierna izquierda; la derecha está algo mejor. Una muleta lo ayuda a moverse. La idea de cambiar de empleo, de “dimitir” del quiosco, no ha pasado por su cabeza en los treinta y nueve años de actividad. Su “pan”, su oportunidad de prosperar estaba en esos pocos metros cuadrados desde los que atendía a su clientela. “El día a día en un espacio tan reducido exige estar muy mentalizado. Lo más importante es que te guste lo que haces”, manifiesta. El “heredero”, José Carlos Aguilera, se define en “WhatsApp” como “el quiosquero más dicharachero”. Asegura que, aunque lleva poco, aprende sin más complicaciones que las propias de quien asume un empleo nuevo. En esa tarea, señala, es imprescindible estar al tanto de cuanto pasa por sus ojos. “Sé que tengo que ser agradable con la gente. No puedo poner malas caras”, afirma. Ahora es el rostro del comercio. Ya ha recibido una recomendación. “Tiene que ser muy competente y atender al público, que es el que mantiene el negocio. El público”, subraya Juan García. El “nuevo” sabe que debe ser precavido. El “veterano” recuerda cómo en más de una ocasión le intentaron robar. A veces, incluso, con él dentro del establecimiento. “Gajes del oficio”, relativiza el ya jubilado, casado con Ana Dolores Carrillo. Aguilera y su esposa, Ana Belén García, están felices de estrenar etapa profesional. La mujer, que trabajaba en un supermercado, no pierde de vista a sus hijos, Alberto, de nueve años, y Rubén, de uno. También releva a su marido para que desayune. “Por las tardes me sustituye un rato”, agrega Aguilera, que ya asiste al paso de gente por la Plaza de los Jardinillos. “He visto hasta cuatro generaciones. Llega un momento en que conoces a todo el mundo”, dice García. Ahí está ahora su yerno: “De buenas a primeras te metes en dos metros cuadrados”.