Regreso al futuro

Los gobernantes oficiales intentan convencernos de que son capaces de llevar a cabo las tareas necesarias para lo que llaman progreso, crecimiento y bienestar, cuando sus convicciones van por otro lado: impedir que aquello se produzca, pues los intereses a los que sirven proceden de organizaciones dedicadas a la demolición de las leyes autorreguladoras de la naturaleza,

    08 feb 2012 / 10:53 H.

    con la única finalidad de obtener beneficio sin importarle el equilibrio ecológico o el bienestar humano, ya que ello les obligaría a dejar descansar a un planeta que ha entrado en coma irreversible, situación denominada con el término “recesión”, cuyo reflejo es el sistema capitalista que estamos viendo agonizar. De ahí que los políticos gobiernen con arritmia y aprueben leyes descompasadas entre la evolución del pensamiento, las habilidades y las posibilidades de desarrollarlos, pues amenazaría el control que los grandes señores poseen sobre la explotación de los recursos. Un ejemplo de ello es el asedio, con devastación, a empresas que operan en internet produciendo y vendiendo información. Como la información es el origen de la vida, están obligados a intervenir para dominar toda vía de comunicación. Los gobernantes son utilizados, entre otras cosas, para reforzar una ley moral, grabada en la información genética, que convierte la noción de delito en garantía de coerción indiscriminada en todos los ámbitos, lo cual procura a los detentadores del poder libertad absoluta para seguir abasteciéndose. El 99% restante, productivo, consumista y tributario, solo podemos acceder a ciertos valores regulados para que el nivel de vida del 1% pueda seguir creciendo en el lujo. Tal y como está la situación y dada la operatividad política en todos sus sectores (judicial, laboral, educativa, sanitaria, económica, etcétera) no podemos decir que estén retrocediendo, sino que están volviendo al futuro, eje de todo discurso despótico. Cuando el PP defiende sus “reformas progresistas”, no está mintiendo, ya que está progresando hacia la derecha, o sea, en el sentido en el que se aprietan las tuercas y tornillos. Pero esto es anecdótico. Lo real es que están aplicando sistemas de coerción básicos para dominar la concepción moral sobre la vida, que no es otra cosa que una intoxicación religiosa que les garantiza el aprovechamiento sobre ella. La ley del aborto protege los derechos del nonato para poder quitárselos una vez que ha nacido con leyes educativas, laborales, judiciales, etcétera. La justicia, la libertad, la igualdad son pamplinas discursivas, vacías de contenido, pero con un gran poder reactivo en los miedos atávicos, los cuales se transforman en una esperanza infinita hacia el futuro. 
    Guillermo Fernández Rojano es escritor