Reflexión en voz alta
La gente tendrá que tomar conciencia de lo que sucede, algún día se dará cuenta, algún mes, año o siglo, porque no puede ser más extraño que así sigamos un día tras otro y que todo siga igual, en la misma línea, bien diseñado el programa a seguir, lo absurdo a la enésima potencia: por ejemplo, el Gobierno se niega a dar crédito y ayudas a las comunidades autónomas para pagar asuntos sociales urgentes, es decir dinero de todos que revertiría de nuevo en la inmensa mayoría, y sin embargo con qué diligencia concede dinero público a fondo perdido a los bancos, que es capital privado, para salvar el sistema.
¿A cuento de qué necesitamos salvar un sistema tan terriblemente injusto como el que tenemos? Se trata de fijarnos en las cosas importantes y no en minucias, dedicarnos a analizar lo que de verdad importa y no donde quieren que miremos, desviando nuestra atención. La agresión de la derecha es constante, desde peticiones para impedir la información o difusión de imágenes por parte de los medios de comunicación, hasta reducir el derecho de huelga, sin contar con los drásticos recortes laborales, derechos fundamentales, y económicos a través de impuestos directos e indirectos. La situación es caótica, la gente está muy enfadada, pero algo falta. Falta que se eche a la calle masivamente todo el mundo. Mucho me temo que, conociendo lo acomodaticio de esa masa silenciosa, las cosas seguirán como están. Y así un día y otro y otro. Hasta que alguna vez reviente, lo veamos nosotros o no.
Escritor
Juan Carlos Abril