Reflexión en voz alta

La gente tendrá que tomar conciencia de lo que sucede, algún día se dará cuenta, algún mes, año o siglo, porque no puede ser más extraño que así sigamos un día tras otro y que todo siga igual, en la misma línea, bien diseñado el programa a seguir, lo absurdo a la enésima potencia: por ejemplo, el Gobierno se niega a dar crédito y ayudas a las comunidades autónomas para pagar asuntos sociales urgentes, es decir dinero de todos que revertiría de nuevo en la inmensa mayoría, y sin embargo con qué diligencia concede dinero público a fondo perdido a los bancos, que es capital privado, para salvar el sistema.

    25 oct 2012 / 18:03 H.

    ¿A cuento de qué necesitamos salvar un sistema tan terriblemente injusto como el que tenemos? Se trata de fijarnos en las cosas importantes y no en minucias, dedicarnos a analizar lo que de verdad importa y no donde quieren que miremos, desviando nuestra atención. La agresión de la derecha es constante, desde peticiones para impedir la información o difusión de imágenes por parte de los medios de comunicación, hasta reducir el derecho de huelga, sin contar con los drásticos recortes laborales, derechos fundamentales, y económicos a través de impuestos directos e indirectos. La situación es caótica, la gente está muy enfadada, pero algo falta. Falta que se eche a la calle masivamente todo el mundo. Mucho me temo que, conociendo lo acomodaticio de esa masa silenciosa, las cosas seguirán como están. Y así un día y otro y otro. Hasta que alguna vez reviente, lo veamos nosotros o no.
    Escritor
    Juan Carlos Abril