Quimioterapia para salvar la vida
Caso conmovedor. María del Carmen Gutiérrez Rueda es una mujer natural de la aldea de Ermita Nueva y residente en Benidorm (Alicante), que pasa por una situación desesperada. Sufre desde hace cuatro años un cáncer de mama ductal infiltrante. En su lucha por salvar la vida reclama la aplicación de un tratamiento más eficaz que la quimioterapia convencional —la que recibe actualmente—. Sin embargo, Gutiérrez denuncia que la Generalitat Valenciana le niega la aplicación del medicamento, trastuzumab emtansina, con la “excusa” de que su empleo todavía no está suficiente probado. La paciente cree que el verdadero motivo es que la terapia resulta cara —más de 5.000 euros al mes—. De hecho, la ermiteña sostiene que el fármaco sí se utiliza en España, pero que se aplica a “enfermos selectos”, lo que, a su juicio, supone una discriminación para personas con pocos recursos económicos como ella.
A pesar del rechazo, María del Carmen Gutiérrez anuncia que seguirá llamando a las puertas que haga falta para que se evite la “injusticia” que supone que la priven del tratamiento. Por ello, no ceja en su empeño de lograrlo. El pasado 16 de mayo, el director general de Farmacia y Productos Sanitarios de la Generalitat, José Luis Trillo, justificó en una comunicación dirigida a la paciente la no aprobación del inicio de la terapia con trastuzumab emtansina. Se escudaba en una resolución del Subcomité de Evaluación de Medicamentos de Alto Impacto (Saise) de terapias hemato-oncológicas. El motivo es que “no se dispone de suficiente información sobre la eficacia que justifique su indicación en esta paciente”. En respuesta a este rechazo, Gutiérrez remitió un escrito a la Generalitat en la que argumenta que sí existe información sobre el trastuzumab, como, a su juicio, prueban varios documentos y numerosas referencias de expertos. Agrega que un informe sobre medicamentos de uso humano y productos sanitarios del 11 de octubre 2013 cataloga la utilización del fármaco entre los nuevos medicamentos con opiniones positivas, por lo que queda autorizado.
La mujer no dudó en dirigirse en una misiva al Servicio de Atención al Paciente para mostrar su “indignación” por las dos negativas a suministrarle un tratamiento que tiene el beneplácito de su oncólogo y explica que cuando se le dispensó la reacción fue positiva. “¿Si fuera un familiar suyo estaría de acuerdo con la no aprobación de dicho fármaco? Tengo 47 años, soy joven, tengo dos hijas a las que adoro y me necesitan”, manifiesta Gutiérrez en su texto. La redacción acaba con unas palabras desgarradoras y repletas de rabia. En letras mayúsculas, la alcalaína escribe: “Mi vida vale más que lo que vale el fármaco”.